El Periódico, 2 de mayo de 2022

Por Ferran Monegal

Ha concluido temporada Jordi Évole (La Sexta) dedicándole una entrevista larga, en dos entregas, a Julia Otero. Han sido dos jornadas de conversación con calado, que ya han producido un airado bucle en las zonas más fanatizadas de las redes. Por ejemplo cuando a la pregunta ¿qué le diría a una mujer que vote Vox?, Julia contestó: «Que mire bien su programa y que se plantee por qué les molesta tanto la ley de violencia de género y la de memoria histórica».

Esa advertencia, tan natural por otra parte, recomendando que antes de votar nos leamos bien los programas para saber lo que preparan y pretenden, parece que ha encabritado a ciertos ambientes de intolerancia manifiesta. Tampoco ha gustado su pincelada en las jurisdicciones procesistas: «¡Cuánta energía hemos perdido con el ‘procés’, cuánto mal rollo! Con Pasqual Maragall, el maldito ‘procés’ nunca habría llegado».

O sea que si las palabras de Julia incomodan a uno y otro lado, será que son de una equidistancia acertada y perfecta. En el terreno personal, el relato sobre su cáncer fue calificado por Évole como la mejor divulgación de esta enfermedad que se ha hecho hasta la fecha. Coincido totalmente. Julia, partiendo de sí misma, ha sabido proyectar el mejor servicio público divulgativo hacia la audiencia, hacia la sociedad, de una afección tumoral terrible. pero de la que, en un altísimo porcentaje, y con el tratamiento adecuado, se sale y se soluciona.

Sobre el oficio periodístico también Julia ha cantado verdades contundentes. Cuando Jordi le decía que estaba fascinado con Onda Cero, porque por las mañanas se encuentra con un país, el que dibuja Carlos Alsina, y por las tardes con otro, el que dibuja Julia Otero, ella contestó afinando el diagnóstico: «El problema son los que quieren programas monolíticos. Los que solo quieren programas o cadenas que den la razón a sus propios pensamientos. La única forma de espabilar intelectualmente es escuchar a los que opinan diferente».

Y en esa rareza que consiste en saber escuchar a quien piensa de otro modo, lanzó Julia un aviso, una pregunta, de la que todos deberíamos tomar nota: «¿En qué momento ha nacido, y se ha instalado, el odio hacia quien no piensa como yo?». El odio, efectivamente, ha comenzado a instalarse entre nosotros. No solo en política. Hay un periodismo, que no es periodismo aunque pretenda pasar por serlo, que no es ajeno.

 


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