Editorial del 15 de marzo de 2026
A esta hora muchas estrellas de Hollywood ya tienen la mascarilla puesta en la cara, los rulos en el pelo y un par o tres de vestidos o trajes colgados en lugar visible para escoger uno finalmente.
La alfombra roja de los Oscar es la gran pasarela del lujo mundial. Las mejores firmas tanto de vestuario y zapatería como de joyería se rifan los cuerpos de las grandes figuras del cine, convertidos ellos y, sobre todo, convertidas ellas en percheros humanos de glamour y marketing.
Es posible que esta noche el psicópata de la Casa Blanca se lleve improperios, críticas y afeamientos públicos de su comportamiento, pero no olvidamos las palabras de Susan Sarandon hace tres semanas en Barcelona, cuando denunció que la industria del cine en Hollywood vive bajo la censura y que los profesionales no son libres de decir lo que piensan sin ser amenazados o cancelados.
El mundo estará muy pendiente esta noche porque la entrega de los Oscar el año pasado fue liviana y descafeinada. Trump acababa entonces de tomar posesión. A ver qué ocurre 12 meses y varias guerras después.
