Editorial del 14 de noviembre de 2016

Ya hay fecha para el Congreso del Partido popular: será en febrero los días 10, 11 y 12. Del Congreso del PSOE, en cambio, no hay noticias por más que una buena parte de sus militantes siguen movilizados para que cuanto antes se celebre y así acabar con una interinidad de la Gestora que solo pretende ganar tiempo para anestesiar el recuerdo.

A esta hora, Miquel Iceta -dirigente del PSC- regresa en el AVE a Barcelona tras una reunión en Ferraz con el presidente de la Gestora, Javier Fernández. Una reunión informal pero importante en que debía empezar a debatirse el encaje del socialismo catalán dentro del español. Si en una hipotética España federal, el PSC no tiene sitio, la lectura de sus militantes puede ser que “están de más” en Ferraz y que mejor será replegarse en casa. Eso es tan evidente que solo la ceguera política podría empujar a los que mandan en Ferraz, o a la que manda en Ferraz para ser más exactos, a una mala solución. En todo caso, nada importante podrán decidir mientras no subsanen la provisionalidad de sus órganos de dirección. El PSOE necesita congreso, primarias y líder. El paso del tiempo puede enfriar las calenturas de octubre, pero pueden quedarse tiritando para una década.


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