La imagen de lo más alto de la casta engañando a miles de pequeños ahorradores

Editorial del 27 de enero de 2016

Hace un par de horas se ha producido una importantísima sentencia del Pleno de la sala de lo civil del Tribunal Supremo: que los juzgados que consideraron nulas las órdenes de compra de acciones de Bankia estaban en lo cierto.

Nulidad provocada porque en el folleto informativo de la entidad en su salida a Bolsa no se reflejaba la auténtica situación económica del banco. De momento se pronuncia el Supremo sobre dos casos individuales, uno en Asturias y otro en Valencia, que acudieron a la Justicia, por considerarse engañados. En primera instancia los juzgados fallaron a favor de ambos accionistas pero Bankia recurrió, alegando que se paralizasen todos los procesos mientras estuviera pendiente la causa penal de Rogrigo Rato ante la Audiencia Nacional.

El alto tribunal también desestima esa petición. ¿Qué supone exactamente esto para Bankia? Se verá en los próximos meses aunque es más que previsible que miles de suscriptores de las acciones exijan la devolución de la inversión. Bankia provisionó en su momento más de 1.800 millones de euros por si ocurría lo que ha ocurrido.

La imagen mil veces vista de un Rodrigo Rato eufórico, con perilla, tocando la campana en la sede de la Bolsa de Madrid, es la imagen de lo más alto de la casta engañando a miles de pequeños ahorradores.


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