Editorial del 18 de abril de 2026

Está hoy Barcelona que no cabe uno más. Tenemos la ciudad tomada por señores y señoras muy principales de más de 30 países, convocados por los presidentes de España y de Brasil.

Es la cuarta reunión internacional 'En defensa de la democracia'; ese es el título que han dado al encuentro. Son jefes de Estado y de gobierno, primeros ministros, embajadores. La cita tiene los nombres propios más importantes como para considerarla la cumbre mundial de líderes progresistas.

Además de Pedro Sánchez y Lula da Silva, aquí están Gustavo Petro, Claudia Sheinbaun, Antonio Costa y una larga lista, todo lo larga que puede ser en un mundo que lleva años virando a la derecha y alimentando la guerra cultural.

Todo lo que huele a ecología, políticas climáticas, feminismo, derechos LGTBI, lucha contra la desinformación, etc. Todo eso es despachado con desprecio con la etiqueta de woke.

Un mundo con un desquiciado al frente que ha convertido al mismísimo Papa de Roma en un peligroso woke. Así va la internacional ultra.

En una entrevista que le hice a la escritora Carmen Martín Gaite, apareció con boina, muy de moda ese año, precisamente aquel año. Cuando le pregunté si seguía la moda me contestó que no, que ella siempre estaba en el mismo sitio, pero que como todo vuelve porque es cíclico, de vez en cuando la moda la alcanzaba.

¿Qué tiene que ver la boina de Martín Gaite con la cumbre progresista? Bueno, si se mantienen las convicciones, en algún momento la moda también las alcanza. Y volverá a ser cool la empatía, la buena educación y la bondad.