Julia Otero, "Gallega del año 2009": "Los gallegos somos personas con mucho talento"

Foro da Terra Galega, enero de 2009

Gallega del Año 2009 en Catalunya, las palabras parecen estar atrapadas en la mente de Julia Otero y cuando las deja fluir son un torrente desbordado. Se ve que su herramienta es decir. Y en ese proceso es imposible adivinar qué caudal es más veloz, su pensamiento o su verbo. Lo que queda claro es que su discurso está exento de vacío y es el fruto de una reflexión, la toma de una postura, previamente acordada consigo mismo.

Esa coherencia en la que habita Julia traspasa lo privado, lo profesional y lo público. No hace concesión alguna a las estridencias propias de las tesituras que a veces enfrentan quienes trabajan en los medios de comunicación y mantiene, estrictamente en su lugar, cada una de las parcelas de su espacio vital.

En el ámbito profesional, su trayectoria como comunicadora y periodista es de sobras conocida y le ha valido infinidad de premios y reconocimientos. En el ámbito privado defiende con vehemencia los valores familiares y el calor de su círculo íntimo y personal, que está muy acotado. En el ámbito público, sólo atiende a asuntos que atañen en exclusiva a sus quehaceres profesionales.

Este año, el Foro da Terra Galega de Barcelona la ha elegido "Gallega del Año en Catalunya", honor que ella recibe con pudor, pero con orgullo. Sus raíces son, para Julia Otero, un referente y una realidad. Asegura que "más que gallega -nació en Monforte de Lemos- me considero galleguista". Lo que no es otra cosa que orgullo de pertenecer a un lugar donde las gentes están llenas de talento y la tierra llena de recursos. Y su mayor preocupación es que estos haberes se pierdan sin más.

De Julia Otero la comunicadora conocemos mucho, pero queremos conocer a la persona. Para conocer a alguien debemos preguntarle qué quiere en la vida, ¿qué quiere Julia?

Dormir bien por las noches, ver crecer a mi hija y estar acompañada de la gente que quiero y que me quiere, que es la familia y el círculo de amigos más íntimo.

¿Es un gran referente para ti, la familia?

Sí, siempre lo ha sido, aunque curiosamente soy hija única. Por otra parte, la familia de mis padres no es la típica familia de sus tiempos, con muchos hermanos y poblada de tíos y primos: mi padre sólo tenía una hermana y mi madre, dos. Así, es una familia muy breve, pero siempre ha sido para mí un referente. Al ser hija única, a mis padres los he tenido muy cerca. Yo he sido el centro de su vida y para mí ellos lo han sido también. Ha ocurrido lo que ocurre a todo el mundo, que uno se convierte en madre o padre de sus padres. Por ser hija única era obvio que eso me ocurriría antes y también, por trayectoria profesional, todo me ha puesto en esa tesitura. De modo que, mi vinculación familiar siempre ha sido muy potente.

¿Tu hija también lo vive así?

Sí. Yo creo que en la formación de los valores, más que dar lecciones se trata de ver en qué ambiente estás criado y en base a qué conceptos. Candela siempre ha tenido el referente de sus abuelos. Incluso, mi padre consiguió que estudiara música. Lo que no obtuvo conmigo lo logró con su nieta.

¿Seguramente ahora te arrepientes de no haber estudiado música?

Sí, sí, sí. Tal vez cuando no esté en la primera línea de la comunicación me dedique a ello. Es una gran frustración haber estado criada entre pentagramas y partituras por todas partes y ser incapaz de descifrarlos.

Pero sí te gusta la música...

Me gusta mucho y tengo muy buen oído, pero soy analfabeta musical. En cambio, mi hija con once años está en cuarto de solfeo y hasta que murió mi padre solfeaba con ella. Seguramente, para él era un gusto y una satisfacción que le resarcía de no haberlo logrado con su propia hija.

Tú eres gallega-catalana. Es obvio que las identidades nos marcan ¿cómo te marcan a ti?

Mi carnet de identidad dice que soy española, mi lengua materna es el gallego y, cuando llegué aquí, con casi tres años, me encontré con dos lenguas nuevas, de modo que tengo muy claro qué significa la identidad. Dicen que la lengua en la que uno aprende a hablar condiciona y te marca no sólo lingüísticamente, sino hasta el carácter para siempre, de modo que mi origen gallego y mi lengua materna son una referencia para mí. Pero tengo muy claro que, si quieres comunicarte con los demás, tienes que aprender la lengua que los demás entiendan mejor. Por lo tanto, para mí, expresarme en castellano, catalán o gallego no reviste ninguna dificultad. El gallego es el que hablo peor con diferencia porque me he alejado de la práctica, aunque si hiciera una inmersión en Galicia durante unas semanas hablaría perfectamente gallego.

¿Vuelves de Galicia con acento?

Sí y además me gusta, aunque la que realmente lo asimila de inmediato es mi hija. Y mi madre, que llegó aquí con 25 años, sigue manteniendo cierto acento gallego, aunque como es natural introduce muchas catalanadas cuando habla. Las lenguas son un factor de riqueza en tu formación y en tu capacidad de comunicarte con los demás. Cualquier persona que ve en el aprendizaje de una lengua una dificultad, en lugar de una oportunidad para obtener una nueva destreza tiene un problema o está metiendo la política conde no debiera. La lengua no es un problema de integración o no. No empecé hablar catalán para integrarme, sino para comunicarme: me gustaba hablar con mis compañeras de clase en el patio. Entonces, cuando yo era niña, en los patios de los colegios se hablaba, catalán y en las clases castellano. Ahora es al revés. Mis padres pertenecen a una generación en la que hablar gallego no estaba bien visto en Galicia. Aunque a mí me educaron en gallego hasta que llegué a Barcelona, mucha gente coetánea suya educaba a sus hijos en castellano porque era la lengua de prestigio. A mí me parece muy importante que can Galicia todo esto haya dado un vuelco y que los jóvenes aprendan el gallego como debe aprenderse: en la escuela.

¿Cómo es "tu Galicia", la que forma parte de tu imaginario?

Galicia es el referente sentimental de mis padres, en particular de mi padre. Mi madre está mucho más desarraigada porque su niñez y juventud fueron muy duras. Es hija de un republicano represaliado que lo pasó muy mal y se quedó huérfana de madre a los tres años, por lo tanto, su recuerdo de Galicia es el recuerdo de una catástrofe familiar y sentimental muy grande. En cambio, para mi padre, Galicia era el paisaje de todos los recuerdos maravillosos de su infancia y su juventud. En la época, mientras muchos de sus paisanos cavaban la tierra, él era músico. Un señor que salía vestido con sus trajes de lino, su sombrero y su trompeta a recorrer Galicia con la orquesta La Monfortina, entonces una de las mejores de Galicia. Así, mi imaginario está dividido entre la tristeza de los recuerdos de mi madre y la alegría de identidad y de recuerdo que estaba en la memoria de mi padre. En primera persona, yo olvidé la Galicia en la que nací, porque antes de los tres años me fui, por lo tanto mis primeros recuerdos son de Barcelona. Los primeros que tengo de Galicia son los de la niña que iba de vacaciones todos y cada uno de los años de su vida hasta los 20 años.

Hasta que dijiste basta...

Mi padre no consentía que un hijo que vivía bajo su techo le dijera basta a muchas cosas... Pero yo negociaba y pactaba en base a mis resultados académicos. Sabía que las buenas notas me salvaban de todo, de modo que cada año tenían que ser un poco mejores y así fui logrando diversos objetivos.

Pero, luego volviste a Galicia...

Sí, he ido para enseñársela a la gente que me ha importado. A mi primera pareja, al padre de mi hija que es el que ahora vive conmigo y a nuestra hija, que es muy gallega. A Candela le gusta mucho Galicia, tiene muy buenas vibraciones. Supongo que el tiempo que vivió con su abuelo la imbuyó mucho de lo que supone Galicia, aunque ha ido muy poco. No tiene más referencia que la de su madre, pues siempre le estoy recordando que soy gallega.

Si lo dices es porque así lo debes sentir, ¿alguna vez te ha generado problemas decirlo?

Trabajar en Catalunya para toda España, a veces, genera reticencias. Sobre todo, esas de tipo cavernícola-mesetario que todavía existen. De manera que te libera de toda sospecha decir, "perdone que yo soy gallega y hablo desde un punto de vista que no es el que usted presume, errónea o malévolamente". Durante los últimos años se ha usado tan perversamente el tema catalán -aún ahora se usa el tema de la lengua-, que hay que recodar a menudo que una es gallega y a pesar de eso defiende la lengua materna de cada comunidad, la catalana aquí, la gallega allí, la española como lengua común para todos, por descontado. Es lamentable dedicar tanto tiempo a defender lo que es obvio, pero, por desgracia, en España es todavía necesario hacerlo así.

¿Qué opina de los gallegos como pueblo, de sus excesos tanto en sentido negativo como positivo?

Como no creo en la corrección política -sí en la diplomacia y la buena educación-, voy a decir que creo que si el carácter gallego de los que se han quedado en Galicia fuera como el de aquellos que han marchado, aquella comunidad sería mucho más próspera y una potencia a todos los niveles, porque tenemos unas materias primas excelentes y unos recursos que ya quisieran otros para sí. Lo único que falla -y lo he visto con mis ojos- es el conformismo. Personas que han salido de allí con una maleta de madera y muchas ilusiones han logrado ser las más emprendedoras, audaces y brillantes y convertirse en grandes empresarios, enfrentándose a todo tipo de dificultades y defendiéndose con esas herramientas, compensando, incluso -en otras épocas-, la escasa formación.

¿Por qué no ha ocurrido igual con los que se quedaron allí?

Yo creo que se relajan, se conforman y no pelean por lo suyo. ¿Por qué ir pasando es suficiente, si cuando salimos fuera no loes? Yo creo y espero que eso esté cambiando. Durante años cuando volvía de vacaciones a Galicia, me indignaba, porque venía de una comunidad como Catalunya en la que se peleaba por lo nuestro, por el desarrollo, por la lengua, por las inversiones. En cambio, llegabas allí y te encontrabas el típico emigrante que había trabajado de sol a sol en cualquier país europeo, en condiciones extremas y que al volver a Galicia con un pequeño patrimonio se instalaba en la comodidad de ir pasando. Por otra parte, también sería estupendo que los grandes empresarios que han tenido éxito fuera de Galicia invirtieran una parte en Galicia, naturalmente sin que eso les genere pérdidas. Aunque hay empresarios que ya lo hacen, para que otros se animen y se continúe llevando a cabo esta práctica, el escenario idóneo es hacerlo sin paternalismos y encontrarse con una sociedad emprendedora que se basa, precisamente, en el talento de sus gentes. En Galicia hay muchísima gente con talento pero lo desarrolla fuera. Es una evidencia de los últimos cincuenta años que a mí me resulta desesperante. Y, por otra parte, también me resulta desesperante la incapacidad de todos los gobiernos gallegos de cambiar el curso de la historia. Ancestralmente se ha mantenido una estructura de reparto de bienes que, en lugar de repartir bienes, reparte la miseria. Tomar nota de eso para emprender una reforma estructural a fondo, de reunir tierras, de dar capacidad económica a las familias, es necesario. Esto no lo ha hecho ningún gobierno, ni lo va a hacer a menos que aparezca una nueva generación de políticos dispuestos a perder las próximas elecciones, dispuestos a cambiar las leyes, porque así vamos de la nada a la miseria.

Como comunicadora ¿te has planteado hacer algo alguna vez en gallego?

No, porque mi gallego no alcanza el nivel para hacer un programa, salvo que hiciera inmersión. Al vivir allí lo recuperaría rápidamente. Pero, por otra parte, como tengo aquí a mi familia lo veo muy complicado. No me he trasladado ni a Madrid cuando por temas profesionales me lo han pedido.

¿Cuál fue tu motivación para hacer el programa "No em ratllis" con los niños, quizás su ausencia de censura?

Venía de una cierta intoxicación VIP. De "Las cerezas''. Cuando una lleva más de 20 años entrevistando a lo más granado de la sociedad política, cultural, económica, deportiva, con sus miserias y bondades en esa gran hoguera de las vanidades, de pronto, encontrar un formato tan sencillo, como dar la voz los que no se tienen en cuenta en comunicación -un formato inglés que yo adapté y mejoré, ya que era muy simple-, era un reto personal y profesional excitante. Muchos se preguntaban, "esta periodista, esta mujer, ¿cómo se comunicará con los niños?". Fue una sorpresa para todo el mundo que hiciera un programa con niños. Pero he de confesar que no sólo lo disfruté mucho, sino que siento que ha sido tan importante como sentarse a hablar con Felipe González o Jordi Pujol, que fue el programa paradigmático de "Las cerezas". Por otra parte, es interesante hacer cosas que no esperan de ti, en determinado momento, cosas que te sorprendan a ti misma. Lo pensé mucho pero vi que, si realmente me apetecía, era por algo. Estaba un poco intoxicada de tanta gente diciendo tantas cosas políticamente correctas y pasándolo todo por el filtro de la corrección. Ahora estoy produciendo un programa con adolescentes que no presentaré yo -aunque hago la producción ejecutiva- y que también será muy fresco.

Si pudieras decir 3 o 4 cosas bien dichas sobre los medios actuales, y sobre el estilo de hacer televisión que se lleva ahora, ¿cuáles serían esas cosas?

Yo creo que la televisión no es peor que la sociedad en la que vivimos. El mundo en el que estamos es un mundo que va perdiendo valores por momentos. Es un mundo bastante banal, que tiene miedo a la reflexión, al largo recorrido, en el que nos gusta la comida rápida, la lectura rápida y los mensajes rápidos.

No se profundiza...

En lugar de argumentos se dan consignas, eslóganes, forma parte de todo ese "fast food" del mundo en el que vivimos. Todo es comida rápida también para el intelecto, y la televisión no creo que sea mejor ni peor que la sociedad a la que representa. En cualquier caso, nadie es inocente: la persona que puede escoger un programa en lugar de otro o apagar la televisión es la que crea el éxito y, por lo tanto, es la demanda la que pone en el mercado la oferta. A mí esta cuestión sistemática de cargarse la televisión que hacemos como si no fuera con nosotros es de una gran hipocresía. La tele que triunfa y que vemos es aquella que ve la gente suficiente para que se considere un éxito.

De lo cual se deduce que somos todos un poco cotillas...

España siempre ha tenido una propensión alta al mundo de la chafardería y de cotilleo. Creo que hay fenómenos de la prensa del corazón que en otros países de nuestro entorno no se manifiestan así para nada. Es una de las cosas que como país produce bastarte vergüenza y sobre todo la indefensión de los personajes públicos. Las leyes no han defendido el derecho al honor y a la intimidad de las personas públicas.

Hay personas, como tú, que nunca han entrado en ese juego...

Me ha costado mucho. Tengo una portada en los tribunales desde hace 15 años. La revista del corazón en cuestión ha ido recurriendo y recurriendo, y aún estamos allí. Mi hija no ha salido en ninguna parte porque yo me he cuadrado, pero durante un tiempo eso ha hecho mi vida muy difícil, en especial durante mi embarazo.

¿Cómo vives haber sido elegida "Gallega del Año en Catalunya en 2009"?

Con el pudor que me caracteriza De entrada me negué porque no me parecía que podía ser acreedora de esta distinción. Pero me convencieron, finalmente. Para mí supone un compromiso reivindicativo, explicar de puertas afuera lo que supone la galleguidad, la tierra y al mismo tiempo, hacer un poco de "Pepito Grillo": no una reivindicación de la identidad complaciente, sino siendo consciente de donde están también los defectos de la sociedad gallega, guste más o menos que yo lo diga. El gallego soporta mal las críticas, pero como yo soy gallega, creo que no les importará tanto.

Por cierto, tú eres monfortina pero, ¿cuál es tu lugar preferido de Galicia?

Galicia es un encadenamiento de lugares memorables. Es impresionante la zona de Tui, A Guarda, Baiona, allí donde el Miño se junta con el Atlántico. La Costa da Morte, imprime carácter. Y la Ribeira Sacra, lugar que por origen me resulta más cercana, es espectacular. La he recorrido varias veces en coche y en catamarán. Además soy madrina de una bodega joven, "Penas das donas", y de sus vinos.

¿Qué opinión tienes de Monforte, tu ciudad de origen?

Es una ciudad que ha mejorado mucho los últimos años. Me consta que el gobierno municipal ha tenido que enfrentarse a los vecinos para tomar decisiones que se veía que sólo podían ser buenas: zonas peatonales, la restauración y recuperación de la ribera del Cabe con su puente romano, la Compañía, las Clarisas, el castillo de San Vicente, convertido ahora en parador, con una restauración exquisita y que tiene muy buena mesa.

¿Cuál es, entonces, tu plato gallego predilecto?

El "pulpo a feira". Desde que era niña, los días de feira escuchaba "hay feira, pois vamos a Monforte a comer o pulpo". Mi padre lo cocía estupendamente y ahora mi marido lo hace. Le enseñó mi padre pocos meses antes de morir. Todavía no ha conseguido el mismo punto, pero para ser un catalán de pura cepa no le queda nada mal. Lo cierto es que es un catalán que come como un gallego (Risas).

De la literatura gallega, ¿qué o quién te interesa?

De los clásicos, Castelao. Tengo un libro de viñetas, que es quizás su faceta menos conocida. De los vivos, sin duda, Manuel Rivas. Es un excelente articulista en la prensa -me parece de los mejores que tenemos en España-. Yo le conozco, ya que le he tenido de tertuliano en "El gabinete", y creo que es un gallego apasionado por su tierra y porque ésta fructifique en todos los ámbitos. Como escritor y como persona ha demostrado una gran sensibilidad. Decía que, cuando sus hijos eran pequeños, si interrumpía un párrafo para ir a consolar un llanto, al volver mejoraba lo que escribía. Alguien que dice esto demuestra, sin duda, una gran delicadeza...

Sólo alguien también sensible otorga un gran mérito a estos valores. Estas han sido sólo unas pinceladas del retrato general de una mujer que merece ser la "Gallega del Año 2009" y de todos los años.

María Ferreiro

Una brillante trayectoria profesional

Desde que empezó en Radio Sabadell con sólo 17 años, ha dejado huellas en la memoria audiovisual colectiva de los últimos 30 años. ¿Quién no recuerda aquella joven fresca y despeinada del "3x4"?, ¿quién no, la sofisticación de aquella entrevistadora de "la Luna" o de "Jocs de nit", durante las olimpíadas del año 92?

A estos hitos en su carrera televisiva hay que añadir otros títulos como "Las cerezas', -un gran programa- en el ámbito estatal o "La Columna" y el "No em ratllis' en la televisión catalana, por mencionar algunos.

Si en la tele Julia ha dejado su marca, la radio es su casa natural. Lo ha demostrado cada vez que ha tenido la oportunidad, dirigiendo y presentado programas de gran calado. "La Radio de Julia", -calificado como "elitista" por quienes lo retiraron injustamente de la parrilla-, "Protagonistas con Julia Otero" y actualmente "Julia en la Onda" son una referencia en el panorama radiofónico.

Como comunicadora no se le ha escapado colaborar en prensa escrita. Lo ha hecho en medios como "La Vanguardia" y en su suplemento "La Vanguardia mujer. También en el diario "El País" y en "El País semanal".

En su currículum figuran numerosos premios y distinciones. Por señalar algunos, destacan los"3 premios Ondas". El primero, en 1989, otorgado por un nuevo estilo de hacer televisión; el segundo, en 1994 obtenido por el programa "La Radio de Julia"; el tercero, en 2003, (ex aequo) por el programa "La Columna".

A estos prestigiosos galardones hay que añadir el "Micrófono de Oro en 2003" por su trayectoria periodística y los premios a la "Mejor presentadora del año" y a la "Presentadora más popular" concedidos, respectivamente, en 1988 y en 1989, por los espectadores de la revista Teleprograma.

La lista de distinciones obtenida por Julia es mucho más larga. A ella, debe sumar ahora ser la Gallega del Año en Catalunya en 2009.


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