Renovación

COLPISA, 17 de agosto de 2005

José Javier Esparza

TVE ha confirmado que sus dos ‘estrellas’ para la próxima temporada serán Pepe Navarro y Jesús Quintero. A estos nombres hay que sumar el de Julia Otero, que repetiría contrato. A primera vista, lo menos que se puede decir es que semejante constelación no configura exactamente una ola renovadora. Además, tanto Navarro como Quintero, justamente por veteranos, no dejan de despertar suspicacias. Pepe Navarro ostenta una posición ambigua en el mundillo televisivo. Por una parte, fue el importador del ‘late night’ en España, el primero que cultivó a conciencia ese género de magacín en el que cabe casi todo y donde, eso sí, nunca pueden faltar la mesa, la taza, el fondo de decorado urbano y el público aplaudidor; todo ello le otorga un papel pionero, de alguien que ha hecho escuela. Pero por otro lado, y en el mismo paquete, Navarro fue el iniciador de los excesos de medianoche con escándalos y estridencias, el primero que abrió la puerta a eso que después, e impropiamente, se ha llamado aquí ‘telebasura’. Navarro es, en ese sentido, un nombre del pasado. Pero también es “demasiado joven para morir”, como el rockero aquel, de modo que este retorno no resulta sorprendente. Lo que no parece sensato es presentar a Pepe Navarro como “novedad”. Respecto al acierto del fichaje, dependerá simplemente de una cosa: que el veterano sea capaz de hacer un programa adecuado a una televisión pública que ha firmado un Código de Autorregulación.

El otro “gran fichaje” de la pública, Jesús Quintero, no ocupa un lugar menos ambiguo: por un lado se ha construido una imagen de “intelectual de la tele”, de hombre osado e insobornable que conduce magistralmente entrevistas sobre la base de una acusada personalidad; pero por otro, no nos engañemos, la fama de Quintero en estos últimos años se debe, fundamentalmente, a su capacidad para poner en escena la monstruosidad o la extravagancia de sus ‘frikis’, esos sujetos raros que hace cien años poblarían más bien las barracas de feria. Como en el caso de Navarro, tampoco es sensato presentar a Quintero como una “novedad”. Y en cuanto a lo acertado de su “resurrección”, dependerá de que el programa vaya más allá de la mera exhibición de ‘frikis’ y más allá también de la “entrevista de autor”, es decir, ese tipo de charlas donde la cámara presta más atención al entrevistador que al entrevistado, y del que era un buen ejemplo el programa de Pedro Ruiz; no es necesariamente un mal tipo de programa, pero cabe mal en las prioridades de una cadena pública, al menos en España, donde hay tanto por hacer. De manera, en fin, que la “nueva” TVE para la próxima temporada va a pivotar sobre atracciones en absoluto nuevas. Veremos.


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