Editorial del 16 de mayo de 2026

Buenos días, se está acabando la semana, una semana de mucho cante.

Empezó con el presidente canario dando trabajo a los creadores de contenido con Inteligencia Artificial. Apenas unas horas después de su tesis roedora, podía verse en redes a ratones buceando, otros deslumbrando con su natación sincronizada, otros con gafas de sol en las playas… Se entiende el mal rato del señor Clavijo, que ha tenido una semana triste. Lo dijo, "Canarias está triste". No. Es él el triste, Canarias está estupendamente. No es bueno tomar la parte por el todo.

A ese cante, que siguió con más desafines durante la semana, se unió la presidenta de Madrid, que también volvió triste de México, aunque el mismo día Florentino Pérez contraprogramó con otra canción. Los dos demostraron que la rabiosa actualidad es tal cual, rabiosa. El virus de la M30, suponemos los de la periferia.

Para acabar la semana de la canción, al candidato Moreno Bonilla le pareció buena idea ponerse en modo estrella del pop y grabarse un videoclip. ¡Es la nueva comunicación política, amiguitos!… Y si no, busquen al nuevo ministro de Sanidad de Hungría bailando en su toma de posesión junto al nuevo presidente, Peter Magyar. No me pregunten qué tipo de baile: entre Michael Jackson y Lola Flores.

Aunque les digo una cosa: entre los rabiosos y los cachondos siempre son mejores los segundos.