Editorial del 9 de mayo de 2026
Hoy es 9 de mayo. Un día como hoy de 1950, cuando aún España vivía en la oscuridad del franquismo, Europa empezó a andar después de la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial. Un francés, Robert Schuman, ministro de Asuntos Exteriores, dio ese día un discurso histórico y puso una primera piedra para superar los 60 millones de muertos. Fue el germen y la semilla de la Unión Europea. ¿Podrían vivir y convivir en paz países que se habían bombardeado, masacrado y destruido entre sí? La respuesta es un sí rotundo 76 años después.
El estilo de vida europeo permite, por ejemplo, que los sistemas sanitarios del continente sean los mejores del mundo. Permite también, en un acto de solidaridad imprescindible, que España acoja un barco donde han muerto tres personas por un bicho que se llama hantavirus. El primer puerto del primer mundo para esas personas que viajan a bordo, es un puerto español, es en Canarias. Y sonroja y encabrona a partes iguales que también esto se use políticamente para erosionar al Gobierno. Es imperativo legal de la OMS y es, sobre todo, imperativo moral. Hay 14 españoles a bordo, por cierto. ¿Dónde está aquí la prioridad nacional? Los que alarman, asustan, embarran y generan ansiedad social en esta situación son irresponsables, mezquinos y, sobre todo, poco patriotas.
