Editorial del 21 de Febrero de 2026
En una semana damos pasaporte al mes de febrero y ya estaremos oliendo el perfume de la primavera.
Eso espera en España la izquierda, tanto la mesetaria como la periférica, que la primavera traiga frutos aunque sea a base de injertos o de plantar semillas distintas en el mismo tiesto. Esperemos que no se cumpla la tradición y no salga una planta carnívora. Ha sido uno de los debates de la semana.
El otro tiene que ver con las agresiones sexuales. Hemos descubierto que para la derecha son como los pimientos del Padrón, que unas son creíbles y otras, no. Si ocurre en sus filas, arremeten sin piedad contra la víctima. Y si es de los otros, piden la dimisión entera del gobierno.
También ha sido protagonista el príncipe destronado. No solo eran asquerosos y delictivos los vicios privados del hermano de Carlos III, sino que además Andrew traficaba con secretos de Estado británicos. La buena cuna, a veces, solo a veces, no garantiza la impunidad.
Han pasado tantas cosas esta semana que casi se nos olvida cómo la empezó María Guardiola, diciendo que su feminismo era como el de Vox. El chiste se cuenta solo si no fuera porque es el partido que habla de denuncias falsas y que niega la violencia machista, esa que esta misma semana ha asesinado a cuatro mujeres, una niña y un niño.
Y voy a parar porque el resumen de los últimos siete días nos llevaría el programa entero, aún nos falta mencionar a Trump y los aranceles, lo que le ha dicho el Tribunal Supremo norteamericano. Solo quiero darles de momento, la bienvenida al finde.
