La periodista monfortina emitió desde su ciudad natal, de la que es hija predilecta desde el año 2009, su programa de radio, 'Julia en la Onda', de Onda Cero por décimo año consecutivo
Julia Otero, durante la emisión de su programa desde la casa de la cultura de Monforte. SUSO MONTERO
www.elprogreso.es, 29 de junio de 2025
Julia Otero habla con intensidad de algunos temas relacionados con su Monforte natal, como la pérdida del tren nocturno desde Barcelona, un servicio que añora, la unión de la Ribeira Sacra para conseguir la distinción de Patrimonio Mundial de la Unesco o el reencuentro con los vecinos. Por décimo año consecutivo, la última salida de la temporada de su programa de radio, 'Julia en la Onda', de Onda Cero, ha sido a su ciudad natal, de la que es hija predilecta desde el año 2009.
¿Cuál es el gran recuerdo que tiene de Monforte?
Volver a Monforte es el reencuentro con la tribu. Si me tengo que quedar con uno sería la siesta que hacíamos todos los vecinos después de comer en Pacios, en A Penela, a la sombra de un cerezo gigantesco cuando era niña.
¿Va muy a menudo por A Penela?
Lo intento como mínimo tres o cuatro veces al año. Mi marido, que es médico y ya está jubilado, se ha convertido casi en agricultor. Estamos muy implicados en dar producción a tierras que llevaban décadas abandonadas. Plantamos olivos, porque hemos descubierto un montón sobre las variedades gallegas, abandonadas y extirpadas durante siglos, y ahora hay mucha gente dedicándose a ellas. Así nos vinculamos no solo al pasado, sino al futuro, para que mi hija, que es catalana, siga siendo una visitante habitual y ame mi tierra.
¿Qué le gusta hacer a Julia Otero cuando vuelve a Monforte?
Hablo con los vecinos, paseo... Me voy andando y hago cinco, seis o diez kilómetros. Estos días hace mucho calor, pero buscando los buenos momentos se puede seguir caminando. Me gusta ser una más y encontrarme con personas que hacen lo mismo que yo, aunque tengan 20 años más.
¿Si le pregunto por el centro?
No hay día que no pase por el Cardenal. Primero voy a la plaza de abastos, a comprar a mi amigo Carlos fruta y verdura, y luego a la carnicería que hay al lado o a la pulpería de Os Chaos, que ha cambiado de manos. Le deseo toda la suerte del mundo a la pareja joven que la ha cogido. Frecuento también La Polar, de mi amigo Julio, voy a mi zapatería Abril, a Ozono... Siempre que vengo hago una ruta de tiendas conocidas y gente a la que tengo cariño que procuro visitar siempre.
¿Su nuevo horario en la radio, solo los fines de semana, le ha dado más margen para venir?
Ahora puedo respirar un poco más durante la semana, como mínimo desde que acabo el domingo a mediodía hasta el miércoles. El problema es que han quitado el tren nocturno desde Barcelona. ¡No sabes como lo añoro! Hay muchas personas mayores que han dejado de venir a Galicia porque no existe el tren nocturno. Nos lo sacaron con el pretexto de la pandemia y me temo que no hay ninguna intención de recuperarlo. Seguiré reivindicándolo y reclamándolo, aunque no me hagan caso.
O sea, que venía mucho más.
¡Hombre! Antes venía una vez al mes, prácticamente. Cogía el tren por la noche y a la mañana siguiente me bajaba en mi ciudad. Podías incluso venir solo en fin de semana, porque aprovechabas al máximo. Ahora el viaje te come como cinco o seis horas entre el avión y el taxi y en tren tenemos que ir vía Madrid. ¡El puñetero centralismo de este país! Todo en España nace y muere en Madrid.
¿Se ve viviendo en Monforte?
Más bien pasando largas temporadas. No tendría ningún sentido otra cosa con el esfuerzo por restaurar la casa de mi abuelo.
¿Qué cree que significaría para Ribeira Sacra la distinción como Patrimonio Mundial de la Unesco?
Está demostrado empíricamente que las zonas y monumentos que la Unesco escoge como Patrimonio de la Humanidad tienen un antes y un después. Espero que también sea un punto de inflexión para Ribeira Sacra. Fue un acierto retirar la candidatura en 2021 y ojalá el año que viene sea el definitivo. Hay que agradecer al Gobierno de España, la Xunta y a todos los ayuntamientos que vayan todos a una. Espero que con esa unión nos llevemos la alegría y sepamos después aprovecharla.
Debe estar siendo entretenido tratar la política nacional.
Entretenido es, pero yo creo que el país necesita un poco de tranquilidad. Este tsunami permanente al que nos someten los políticos en sesiones de control al Gobierno bochornosas, que producen vergüenza ajena, y esta hiperbolización para criticarse unos a otros son un suflé que tiene que bajar. Lo que está claro es que cuando en este país no gobierna la derecha, crece la crispación.
¿Recuerda épocas similares?
La recta final de Felipe González la recuerdo muy estruendosa. Como las dos legislaturas de Zapatero, cuando no se aceptó el resultado electoral. Ahí estuvo la infame teoría de la conspiración que sostenía que había sido ETA la autora del atentado de Atocha. Ahora quizá el estruendo es mayor, pero porque coincide con un contexto mundial peor.
No tranquiliza lo de fuera.
El signo de los tiempos es terrible. Vuelven las fuerzas reaccionarias y las mentiras no se penalizan. Gobierna Estados Unidos un delincuente confeso, narcisista y ególatra, que trata al resto del mundo como vasallos, y avanza la extrema derecha en buena parte de Europa. El siglo XXI no tiene la cara que esperábamos con la caída del Muro de Berlín.
¿Qué rol jugamos en ese contexto los periodistas?
Debiera ser uno fundamental. Sin prensa libre no hay democracia, pero el poder político y económico han descubierto que es fácil comprar al periodismo. Basta con inyectar recursos económicos. Cuando se dieron cuenta de que quien controla el relato mantiene el poder empezaron los problemas. Yo confío en los periodistas, que peleen por contar la realidad. Puede haber opiniones, pero que el sesgo no cambie la información y la manipule.
¿Acabará Pedro Sánchez la legislatura?
No sería difícil si todo lo gordo que tuviera que encajar fuese lo que hemos visto hasta ahora. Como hay una cantidad ingente de material sonoro que la UCO todavía está analizando, yo creo que nadie lo sabe, ni él mismo. Su intención es aguantar. Lo que marcará la línea es si la corrupción se queda en las mordidas de unos señores, presuntamente delincuentes, o si escala. Me cuesta imaginar que escale, pero todo podría ser. Aguantará en la medida en la que se pueda circunscribir de los tipos estos zafios a los que hemos escuchado en los audios.
