4 lecciones que TVE debe aprender del primer Telepasión

lainformacion.com, 24 diciembre 2015

Autor: Borja Terán

Hace 25 años, nacía Telepasión. TVE reinventaba los tradicionales programas que resumen las imágenes del año con un formato, a cargo deJulia Otero, que pretendía poner a todos los profesionales “serios” de la cadena a interpretar atrevidas versiones de canciones populares.

El formato, que se emitió por primera vez en Nochevieja, sorprendió y se convirtió, en años posteriores, en una cita obligada en la noche familiar del 24 de diciembre, realizando, cada año, ediciones temáticas que sorprendían por su historia y capacidad de producción.

Esta Nochebuena, Telepasión regresa a TVE. Sin embargo, vuelve en formato gala. La esencia del programa se ha ido desvirtuando con el paso de los años. Pero de aquel primer Telepasión de Julia Otero y Xavier Manich debemos aprender 4 lecciones para una televisión mejor. Porqueaquel Telepasión Española es una joya de la historia más lúcida de nuestra televisión pública.

1. Reírse de uno mismo con capacidad autocrítica

Las brillantes presentaciones de Julia Otero realizaban una radiografía inteligente, irónica y corrosiva de la televisión del momento. La cadena se atrevía, desde dentro, a un sano ejercicio de autocrítica que, además, servía para divulgar la evolución de la televisión ante el reciente alunizaje de las televisiones privadas: se mostraba una cadena más próxima, más traviesa, más inquieta, más crítica, con menos condescendencias y poco conformista.

2. Versiones musicales (raras)

Por primera vez, la larga lista de rostros de la cadena se atrevían a cantar e interpretar un número musical. Pero los temas no se quedaban en la versión evidente y tópica, el programa apostaba por sorprender al espectador con diferentes guiños cómplices. Porque la mejor televisión es la que huye de lo obvio, Telepasión Española no era una sucesión de gente berreando: era una historia de principio a fin, donde todo estaba integrado con amplitud de miras.

3. Realización vanguardista

El Telepasión Española original fue rompedor a nivel visual. Ya el comienzo del programa presentaba una carta de ajuste “barrida” por una señora de la limpieza. Se sentaban las bases (irónicas) de un programa con una realización mimada: desde en la cabecera (resplandecientemente blanca) hasta las presentaciones, que huían de cualquier corset para apostar por un diseño de calculados rítmicos movimientos de cámara. Sin olvidar, la mimada puesta en escena de cada número musical. Y es queTelepasión Española planteaba una realización global: intentando seducir al espectador con una coreografía vibrante de planos de cámara, donde había hueco para la innovación pero no para el caos de la mala improvisación.

4. El trabajo en equipo que ilusiona

El elenco de rostros de aquel Telepasión es apabullante: en aquella TVE coincidió el mayor volumen de profesionales imprescindibles de la historia nuestra pequeña pantalla. A cada cual más mítico. Y el programa los unía en un mismo espacio, en el que interactuaban en una serie de gags y actuaciones hasta terminar, prácticamente todos, coincidiendo en una canción final al estilo de We are the World, “Que no se acabe el mundo“.

En todo este camino de sketches, actuaciones musicales, nostalgia, refrito de mejores momentos y un gran final para la historia, se generaba marca de cadena pública: todos juntos en las bambalinas y platós de TVE (que vista a través de Telepasión parecía más icónica). Todos a una, profesionales de pantalla y detrás de cámara, cómplices por llevar a cabo un proyecto alentador. Porque ese primer Telepasión Española reunió muchos equipos para crear un trabajo en equipo compacto, laborioso e imaginativamente bien hilado.

En tiempos en los que las gestiones de las cadenas públicas fomentan parrillas como productos deslavazados, que van por libre, Telepasión Española representa una de las claves del éxito de la pequeña pantalla: el instinto de la televisión como reconocible y entusiasta punto de encuentro de la información, la divulgación, la curiosidad y, no menos importante, la ilusión del entretenimiento que se atreve con la creatividad sin demasiados complejos.

 

>> ver el programa íntegro

 


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