Rabia y morriña catalanas

El Periódico, 14 de diciembre de 2002

  • Gallegos afincados en Barcelona deploran la actitud de la clase política y ensalzan el entusiasmo del voluntariado

  • La plataforma Nunca Máis en Catalunya canaliza cientos de muestras de solidaridad

OLGA MERINO

Galicia siempre ha expulsado a sus hijos del útero, más allá de los acantilados o tierra adentro, para que fuera el mundo quien se encargase de criarlos. Muchos cruzaron el Atlántico en los años del hambre para convertirse en O tío Xosé de Argentina. Algunos dejaron atrás la asfixia neblinosa de la aldea y una familia numerosa para limpiar váteres en Londres. Otros, en fin, recalaron durante la década de los 60 en esta generosa tierra de promisión. Hoy, residen en Catalunya alrededor de 100.000 gallegos que asisten con estupor a esta nueva peste negra y deploran, en su mayoría, el triste papel desempeñado por la clase política.


ELVIRA FURELOS
Coordinadora de Nunca Máis en Catalunya (Vilagarcía de Arousa)
"Que nadie diga que los catalanes son cerrados"

Su móvil arde desde que un grupo de amigos gallegos residentes en Barcelona decidió organizarse como trasunto de Nunca Máis en Catalunya. "Nos gusta mucho la troula (fiesta), pero resolvimos que íbamos a arrimar el hombro para ayudar a Galicia". Desde una habitación cedida por el Centro Gallego, estos jóvenes tratan de coordinar un alud de llamadas, ofrecimientos y muestras de solidaridad: desde el pintor que regala un cuadro para ser subastado, hasta la estudiante que quiere dedicar sus vacaciones a limpiar chapapote. La plataforma trata de orientar a la masa de voluntarios: que estén en buenas condiciones físicas, que no haya asmáticos entre ellos --es nocivo respirar los efluvios del fuel-- y que dispongan de un lugar donde alojarse a su llegada. "Es increíble cómo nos están apoyando los catalanes. Que nadie diga que son tacaños o cerrados".


MANOLO VALDÉS
Director del programa 'Lonxe da terra', de Radio Teletaxi. (Parada do Sil, Orense)
"El gallego es trabajador y levantará el país"

Su programa, que se emite íntegramente en gallego, lleva 21 años en antena, y aun cuando él se instaló en Barcelona hace casi el doble, no puede evitar que se le revuelvan las tripas cada vez que la televisión le muestra el paisaje de la infancia embadurnado de alquitrán. "De esta tragedia saco dos conclusiones. Una: que en este país puede ocurrir cualquier desgracia, y no estamos preparados para afrontarla. Y dos: los políticos se han quedado en pelotas, tanto los de derechas como los de izquierdas. Galicia nunca ha creído en la clase política, y sólo le faltaba esto. Hay mucho sinvergüenza de uno y otro bando, y espero que el electorado no se olvide de esta tragedia cuando llegue el momento y pase factura a los políticos en las urnas".

Pese a la rabia que tiñe su discurso, Manolo Valdés confía en la entereza del pueblo: "El gallego es trabajador y levantará el país de la tragedia en menos tiempo de lo que se prevé, aunque lo peor esté por llegar". Y apostilla: "No necesitamos limosnas ni colectas en TVE".


PEPE RUBIANES
Actor (Vilagarcía de Arousa)
"¿Qué mala meiga se ensaña con Galicia?"

El próximo martes, inaugura su séptima temporada teatral en el Capitol con Rubianes, solamente. El actor, que se ha adherido a la plataforma Nunca Máis, reserva una ácida sorpresa sobre el Prestige para los espectadores en las funciones por venir.

Confiesa que quien mejor supo definirle la catástrofe fue su padre, quien ya cuenta 86 años: "Me miró y me dijo: '¿Qué mala meiga se ensaña con Galicia? Primero fueron la emigración y la Iglesia; luego, Fraga; y ahora, esta marea negra".

Pepe Rubianes califica de "vergonzante" la actitud de los responsables gubernamentales. "Al principio, pensé que era cachondeo, con todo aquello de las monterías y las sandeces que llegó a decir el ministro de Agricultura y Pesca. No se lo tomaron en serio hasta que se les echó encima la desgracia, y eso viene a demostrar una vez más la prepotencia de la derechona más reaccionaria". El actor lamenta que no haya altura entre la clase política española, sino triste mediocridad: "Encima, tienen la desfachatez de decir que han hecho su trabajo. Merecerían tragar chapapote hasta que les saliera por las orejas".

Nacido en las Rías Bajas, Rubianes tiene todavía familia que vive de la pesca y de la industria conservera, afectada por el vertido de petróleo. "El otro día me llamó un primo que trabaja en el mejillón. Estaba desolado porque se ve en la ruina. Y me decía llorando: '¿Adónde voy yo ahora con 50 tacos?"
El actor alaba la generosidad de los voluntarios: "Benditos sean. De no haber sido por ellos, el engrudo ese habría llegado hasta León. Que exista gente así da ganas de vivir".


JULIA OTERO
Periodista (Monforte de Lemos, Lugo)
"Es preciso saldar una deuda histórica"

Llegó a Catalunya sin saber una palabra que no fuera en gallego. Con una sólida trayectoria profesional a sus espaldas, dirige hoy el magacín La columna, de TV3, cuyo espacio dedicado a la ecología ha recibido un premio del Ministerio de Medio Ambiente. La dotación (500.000 pesetas) ha sido destinada en su totalidad a los damnificados por el vertido del Prestige.

"Esta desgracia va a crear una nueva generación de emigrantes. Así ha venido sucediendo durante todo el siglo XX, lo que ha resultado muy cómodo para los políticos, en línea con lo que decía Castelao: 'El gallego no protesta, emigra'. Galicia ha sufrido un olvido sistemático por parte del Estado".

Julia Otero considera que esa resignación histórica del pueblo gallego es hoy tan sólo aparente y que entre los jóvenes, encabezados por intelectuales de enorme talento y comprometidos políticamente, como los escritores Manuel Rivas o Suso de Toro, está surgiendo un nuevo liderazgo con afán por recuperar el maltrecho concepto de patria. "Galicia ha de tomar conciencia de que existe".

La gente mayor, en cambio, "está atrapada en una red caciquil que mueve los hilos del poder y perpetúa el statu quo político. Y existe todavía el factor miedo". A la periodista le cuesta entender cómo el Partido Popular, que tenía un "granero de votos" en Galicia, no ha sabido "mimarla". "Tenemos que saldar una deuda histórica. Los gallegos no están reclamando nada que no les pertenezca".


OLEGARIO SOTELO BLANCO
Presidente del Centro Gallego de Barcelona (Castro Caldelas, Orense)
"O Grove es ahora una fábrica de alquitrán"

Como propietario de la editorial Ronsel, Olegario Sotelo viaja con frecuencia a Galicia y ha podido constatar sin filtros el alcance de la tragedia: "He llegado a llorar al ver a las mariscadoras en una barquita recogiendo chapapote con las manos porque esa basura estaba contaminando su pan. El puerto de O Grove --un trajín continuo de carga y descarga de pescado--, es ahora una fábrica de alquitrán". El presidente del Centro Gallego teme las consecuencias que el vertido pueda acarrear en el futuro, ya que en los últimos tiempos la Galicia de la costa había logrado vadear la emigración gracias al marisqueo y la pesca de bajura. "Apelo a los catalanes y a su generosidad para que hagan turismo solidario en los meses venideros, porque esto va para largo".


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