LAS CEREZAS

ABC de Sevilla, 9 de noviembre de 2004

Por FEDERICO MARÍN BELLÓN

Empiezan a irritar los ataques a determinados programas con la única justificación del audímetro, verdadera arma de destrucción masiva. Salvando las distancias (y admitiendo un poquito de demagogia), es como si nos riéramos de Van Gogh (el bisabuelo) porque no vendió un cuadro en su vida. Cuando nos quiten «Las cerezas», llegarán los lamentos hipócritas por la pérdida de un espacio que no cotiza en el mercado de la telebasura. Dicho lo cual, es una pena que la propuesta de Julia Otero incurra en ciertas torpezas.

La reunión de chicas del martes pasado -imposible el consenso sobre la alineación- recuperó el viejo placer de la conversación fluida entre personas con algo que contar, tan fluida que sobrevolaban los palos sin posarse en ninguno. El coro femenino aplaudía o pataleaba ante el carrusel de asuntos -ni siquiera nos explicaron por qué lo de las recogepelotas era más humillante que otras mil discriminaciones de las que no se habla- y acabó despeñándose hacia una charla propia de una despedida de soltera, con Javier Bardem como «boy» involuntario. Si varios periodistas-macho recibieran a Belén Rueda, por ejemplo, con la misma densidad de babas y comentarios sexistas, serían crucificados al amanecer. En fin Julia, que son muchos los que sólo enchufan la tele ante propuestas como la tuya. No regales balas a tus detractores, que tiran a dar.


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