El melocotón de Julia

El Periódico, 20 de marzo de 2003

Ferran MONEGAL

Hermosa jornada la de ayer en La columna (TV-3): Julia Otero celebró haber llegado sana y salva a la edición número 500. Reina Julia por las tardes, en efecto, en toda Catalunya, al igual que Ana Rosa en A-3 TV, o doña Teresa en las matinées de Tele 5. Pero el arte de la Otero es distinto. Lo de Julia es otro registro. No hace mucho, en aquel sensacional cruce de puyas que se intercambiaron doña Teresa y Julia, oímos que la Otero le soltó a la Campos: "¡Maruja!". Y ésta, a su vez, replicó: ¡Pues si yo soy maruja, tú pija!". Fue un lanzamiento de dardos tan exacto como divertido. Julia, efectivamente, juega a ser un poco la pija progre de las tardes de TV-3. Se ha esmerado en distanciarse no sólo de los corrillos marujistas en los que las otras se pringan, sino también del estilo gran pubilla de Catalunya que caracterizó a su antecesora, Mari Pau. Y lo ha conseguido. Ella, por ejemplo, nada más comenzar su programa, todos los días, se pone trascendente y editorializa. O sea, se suelta la horquilla izquierda de su delicada cabellera, y versifica la actualidad en clave política. Se queda descansadísima. También disfruta cuando se entera de que alguna criatura supuestamente izquierdista --básicamente proveniente de Madrid-- aterriza en Barcelona. Le llama enseguida. Le hace una entrevista. Y goza practicando una hermosa militancia desde la chaise longue de La columna. Pero Julia, además de lista, es una mujer realista. Sabe que las tardes televisivas de Catalunya también necesitan tapete de macramé y camilla. Y se ha sabido rodear de un ecléctico equipo que tejen cada tarde una punta de coixí virtuosísima. El Barça, la moda más chic, la economía profesoral más divertida, los éxtasis de la especialista en la gota del pipí... Un repertorio ingenuo y atractivo con el que disfrutamos en casa muy a menudo. Ayer vimos a todos abocados a un cazo, comiendo alegremente los melocotones de Julia. ¡Qué envidia, amigos!


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