Cuando están en la oposición exigen lo que nunca ejecutan cuando gobiernan

Editorial del 19 de octubre de 2020

Este mediodía Pablo Casado ha presentado la propuesta del PP para renovar el Consejo General del Poder Judicial. La iniciativa presentada, a falta de mayor explicación y argumentación, plantea que los jueces sean elegidos entre ellos, o sea por los propios jueces, una idea recurrente de la derecha. Recurrente cuando está en la oposición. Cuando está en el gobierno nunca la ha formulado.

En realidad, ese no es un mal solo de la derecha, sino de todos en España: Cuando están en la oposición exigen lo que nunca ejecutan cuando está en su mano.

Los tres poderes deben ser independientes entre sí pero al mismo tiempo se controlan unos a otros, y a todos, en puridad democrática, les debe controlar el pueblo, al que los tres sirven y del que emanan sus atribuciones.

¿Qué tiene de bueno y de malo que el poder judicial sea tan independiente que nadie, salvo los propios jueces, puedan enmendar la plana de su organización? ¿Cuál es el mejor sistema para garantizar la separación de poderes y al mismo tiempo un equilibrio ideológico que debe ser reflejo del que tienen los ciudadanos a los que sirven?

Hay una magistrada en Twitter en cuyo perfil puede leerse algo que debiera ser sagrado para los jueces, "mis opiniones no tienen por qué coincidir con mis sentencias". El tema tiene muchas aristas, muy interesantes. Se las plantearemos a Juan Manuel De Prada, Ignasi Guardans y Estefanía Molina.


© 1998-2020 www.juliaotero.net                 

Este sitio web utiliza cookies para obtener datos estadísticos y ofrecer una navegación óptima. Al utilizar nuestra página web entendemos que aceptas su uso. Para más información sobre las cookies y su uso en nuestra web, consulta nuestra Política de cookies.