Nadie quiere pagar el precio de gobernar

Editorial del 1 de octubre de 2020

Ayer por la noche se publicó en el BOE el acuerdo para endurecer las restricciones en Madrid, tras una votación surrealista en la que la propia comunidad acabó votando en contra de un plan que supuestamente había avalado el día antes. Madrid tiene hasta el viernes por la noche para aplicar las medidas, algo que Ayuso ya ha anunciado que cumplirá, aunque piensa recurrir en los tribunales.

Un sainete a tres bandas, entre los socios de gobierno en la Comunidad de Madrid y el propio Gobierno de España, en el que todo el mundo quiere mandar pero nadie quiere ser responsable de las difíciles decisiones que hay que tomar. O sea, pagar el precio de gobernar.

Hoy 1 de octubre, aniversario del referéndum fake en Cataluña por la independencia, parecía que Madrid amagaba con adoptar los modos del procesismo: o sea, la desobediencia. La marcha atrás, este mediodía, el cumplimiento de la ley y en todo caso el recurso ante los tribunales que ha prometido Ayuso, produce una momentánea tranquilidad en un escenario en que los pirómanos se pasean por la cosa pública con latas cargadas de gasolina.


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