Lo de los británicos es algo más que incompetencia

Editorial del 7 de junio de 2017

El ministro de exteriores español dice estar “perplejo” por el comportamiento de las autoridades británicas al no confirmar la suerte del español Ignacio Echevarría en los atentados de Londres, una perplejidad que todos compartimos.

Scotland Yard tiene las huellas dactilares, el ADN, incluso datos bucales de todos los fallecidos y, sin embargo, pidió 24 o 48 horas más para desvelar dónde se encuentra el español valiente que se enfrentó a los terroristas con su monopatín para defender a una mujer que estaba siendo apuñalada. En cuanto a los heridos hospitalizados, aún es más difícil imaginar que no estén todos perfectamente identificados.

“No es que sea difícil comprender este retraso”, como ha dicho el ministro Dastis, es que simplemente no es aceptable. Ningún protocolo justifica la inhumanidad y la angustia de la situación a la que están sometiendo a la familia Echevarría.

A la perplejidad e indignación podemos sumar la extrañeza de que el plazo pedido por las autoridades británicas para aclarar lo ocurrido a Ignacio, coincida con las elecciones en Reino Unido. Si esperan 48 horas más, lo sabremos cuando éstas ya se hayan celebrado. No podemos por menos que preguntarnos, por qué.

Desgraciadamente España tiene experiencia en terrorismo. Doce horas después del 11M los forenses españoles habían identificado a 155 personas.

Lo de los británicos es, pues, algo más que incompetencia.


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