¿Qué consecuencias o qué sanción recibe un juez cuando se equivoca?

Editorial del 2 de noviembre de 2016

Algo falla en la justicia o en las personas que supuestamente la imparten para que ocurra lo que vamos a contarles. Un tipo llamado Tomás Pardo Caro, condenado en 2006 a 26 años de cárcel por secuestrar, violar y tratar de matar a una mujer, recibe por parte del juez de vigilancia penitenciaria un permiso de tres días el sábado pasado.

Ni 10 años había pasado en la cárcel aunque, eso sí, su conducta en prisión fue positiva y de ahí que el juez fuera tan magnánimo. Como si un violador tuviera alguna oportunidad de reincidir dentro de la cárcel... Horas después de salir, secuestra a una joven en Igualada, la lleva a un bosque, la viola, le roba la cartera, la avisa que tiene que matarla para que no le pillen y en efecto, le clava un cuchillo en la yugular. La salvó el teléfono que llevaba encima cuando el violador la abandonó malherida a su suerte.

Nos preguntamos qué consecuencias o qué sanción recibe un juez cuando se equivoca. Ni siquiera ha trascendido su nombre. De momento, lo único que ha dicho el director penitenciario de Cataluña, Armard Calderé, es que está consternado y se solidariza con la víctima.

Dicen que era el tercer permiso y que los anteriores fueron bien. O sea, de los 26 años de condena por violación e intento de asesinado ¿cuántos había cumplido cuando le regalaron el primer permiso? Menos de la mitad.


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