Como no tenemos gobierno, no tenemos oposición

Editorial del 28 de septiembre de 2016

Si tuviéramos gobierno y no lo que tenemos en funciones, hoy los medios estaríamos hablando del papelón ayer de Rita Barberá en el Senado, de la Guardia civil que acaba de entrar en la Asamblea de Madrid por orden del juez Velasco, buscando documentación sobre la financiación ilegal del PP madrileño; andaríamos a vueltas, perplejos, ante los intentos de que se archive el “caso de los ordenadores” de Bárcenas, cuya destrucción a conciencia puede suponer el delito de encubrimiento por parte de Génova y su actual tesorera...

Estaríamos preguntándonos si son suficientes 4 años de cárcel para un empresario avaro que metió 16 mil personas donde cabían la mitad... En fin, nos estaríamos ocupando de los días históricos que está viviendo Colombia que entra en una era de paz después de décadas de horror y guerra o incluso, pese al hartazgo, le dedicaríamos alguna atención más a la cuestión de confianza de Puigdemont en Cataluña.

Pero como no tenemos gobierno, no tenemos oposición. Y se nos están colando por el patio trasero asuntos graves que pasan de puntillas por los titulares y las tertulias.

Hoy, por culpa de “un” PSOE, el tema es “el” PSOE. La guerra. Una apertura de vísceras en canal que, una vez salpicados todos de sangre, debe acabar cuánto antes. Hasta que no se aclare su liderazgo no habrá ni gobierno ni oposición, sea quién sea quien ocupe ambos


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