Tras las elecciones gallegas y vascas, toca analizar los movimientos telúricos que se empiezan a producir

Editorial del 26 de septiembre de 2016

Pasadas las lecturas urgentes de las elecciones gallegas y vascas, toca analizar los movimientos telúricos que se empiezan a producir.

Feijóo, el triunfador indiscutible, insiste en que su triunfo es por y para Galicia. Fuera de él el cáliz de asumir su destino de sucesor de Rajoy: Feijóo sabe, por experiencia ajena, que eso es peligroso y se pone a salvo con inteligencia.

Sánchez, al que no le queda piel en su liderazgo libre de hematoma, amaga con un Congreso y unas primarias antes de acabar el año. Y le responde el número 2 de Susana Díaz porque la baronesa sigue con las hojas de la margarita, que no se acaban de acabar.

El partido de Pablo Iglesias en Castilla la Mancha, que hizo posible la investidura del socialista García Page, ha pasado a la acción curiosamente esta mañana: deja de apoyar a García Page porque en lugar de gobernar, dicen, está más pendiente de acabar con Pedro Sánchez.

Los socialistas catalanes se desmarcan de los del resto de España diciendo que si Sánchez ha cosechado estos resultados en Galicia y Euskadi, de haber propiciado un gobierno de Rajoy en Madrid, hubiera sido mucho peor.

Por todo esto, la cuenta en twitter del Partido Popular, ha tenido un detalle de humor esta mañana muy ingenioso: colocar el emoji del paquete de palomitas para seguir las andanzas de sus adversarios.

Volveremos sobre este “carajal” en el tiempo de gabinete.


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