Media España se ha levantado con resaca de la buena, y la otra con resaca mala

Editorial del 25 de mayo de 2015

Cuando los indignados ocuparon calles y plazas, el establishment político les escuchó con sordina y pronto encontró la fórmula de deslegitimarles. Los que pusieron en circulación el slogan “no nos representan”, recibieron una lluvia de críticas de los que sí representaban oficialmente a los ciudadanos, es decir, diputados, concejales, alcaldes y senadores democráticamente elegidos.

“Si quieren hablar por los ciudadanos que se presenten a unas elecciones”, les decían. Y se presentaron hace un año en las Europeas y ayer en municipales y autonómicas. El resultado es el ya conocido. Ahora que ya representan a un segmento importante, biológicamente joven y con mucha vida por delante, les querrán deslegitimar otra vez.

Han demostrado que sí, que “sí se podía”, pero también que solos, no. En la gobernabilidad de tantas comunidades y municipios la generación del 15M se la juega. Hará falta mucha pedagogía sobre todo para que sus bases entiendan que los pactos no son traición. Aquella izquierda que prefería la oposición al pacto para no perder la pureza, aquella izquierda sí es vieja.

Media España se ha levantado con resaca de la buena, y la otra con resaca mala. Y luego está Rajoy, que según los suyos “está en plena forma”.


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