Morosos y pillos

Artículo publicado en la sección 'Al contrataque' de la edición del día 11 de abril de 2014

Desde que empezó la crisis han cerrado medio millón de pequeñas y medianas empresas. Hablamos de un sector maltratado y olvidado que no ha sabido convertirse en el lobi al que tendría derecho por ser el auténtico motor de la economía, el que da empleo al 60% de la población. Las pymes no tienen glamurosos consejeros delegados ni se reúnen en los salones de palacio con el poder político, muy proclive a mimar al gran empresariado y a los representantes del Ibex-35. Ya saben, hoy por ti, mañana por mí. De las pequeñas y medianas empresas, en cambio, suelen acordarse mucho en campaña electoral, forman parte del segmento al que se besa y se le reconoce el mérito cuando se acercan elecciones. Acabado el recuento, aquí paz y allá se las compongan.

Como los datos no son opinables, ahí van algunos: el 99% del tejido empresarial español está construido por las pymes, representan nada menos que el 65% del PIB. Más de millón y medio no tienen asalariados, o sea, se trata de sufridos autónomos que no conocen siquiera el significado de baja laboral. Pues bien, la experiencia demuestra que tras una época de recesión son esas microempresas las primeras que crean empleo. ¡Fíjense en el mimo que habría que dedicarles! Sigamos con los datos: según la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM), son las grandes empresas, la aristocracia del Ibex-35, las que peor y más tarde pagan. He ahí el motivo de la asfixia de una buena parte de las pequeñas empresas que han muerto por inanición.

Las diferentes leyes no han puesto remedio porque sencillamente no se cumplen, sin que tal cosa suponga penalización ni castigo. ¿De qué sirve que la ley determine que el plazo de pago en el sector privado no supere los 60 días y los 30 en el sector público si aquí paga todo dios cuando le da la gana sin ninguna consecuencia?

Estilo del matón de barrio

Lo más escandaloso es que el pez gordo aplasta al pequeño, al más puro estilo del matón de barrio: son algunas empresas cotizadas del Ibex las que se toman el triple de tiempo del permitido para abonar sus facturas. Sin embargo, exigen cobrar a sus clientes en mucho menor tiempo, o sea, se están financiando sobre las espaldas de sus propios proveedores, pymes y autónomos. Señores, somos el pito del sereno. ¿Recuerdan la famosa promesa -esta sí convertida en realidad hace poco- de no exigir el adelanto del IVA cuando aún no se ha cobrado la factura? Pues solo el 15% de las empresas se han acogido a esa ventaja. ¿Son tontos el 85% restante? No, simplemente son chantajeados con impunidad: les amenazan con cambiar de proveedor y optar por aquellos con los que puedan deducirse el IVA sin haber pagado. Olé tú.

La PMcM exige sanciones contra esta lacra, en la que somos unos campeones. Son imprescindibles multas potentes. Es una pena concluir que sin palo este país se da al pillaje.


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