Julia Otero: "La verdad ha dejado de ser valiosa"

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periodistes.cat, 28 de enero de 2019

Por Jordi Rovira

Cuarenta y dos años después de entrar por primera vez en una redacción, Julia Otero es una periodista reconocida y galardonada, pero también es una voz libre que a menudo incomoda por su sinceridad. Hija de emigrantes gallegos, vio de cerca la muerte cuando era adolescente. En suma, una niñez y una juventud que la convirtieron en una persona valiente y decidida. Su periodismo también va de cara, aunque se aleja de los que apuestan por la tensión fácil y el verbo agresivo. Ella prefiere escuchar, dejar hablar, hasta encontrar una rendija por donde hacer aflorar las contradicciones de los entrevistados.

En cuatro décadas de profesión has ganado más de cuarenta premios, ahora bien, intuyo que el último, el José Couso a la Libertad de Prensa, es especial.

Sí. Por quien lo otorga y por lo que representa. Tanto la familia Couso como el Colegio de Periodistas de Galicia han hecho mucho para que la muerte de José Couso, a pesar de los quince años transcurridos, no se olvide. Y han sabido dar a este premio un aura especial. Tiene algo que no tienen los otros galardones.

Si con diecisiete años, cuando hacías Protagonista, el cine en Radio Sabadell, te explican todo lo que harías, quizás habrías pensado que era una película.

Hubiera pensado que era ficción. Entonces estudiaba COU y no tenía ninguna perspectiva de dedicarme al periodismo. Lo que quería era escribir. Toda la vida me ha gustado escribir y comunicarme con los demás. Me gusta la gente. Parece una boutade, pero creo que para ser un buen comunicador te tiene que gustar la gente, escucharla y tener interés en lo que piensan. En Radio Sabadell, todo comenzó a cambiar cuando mi novio se fue a hacer el servicio militar y el director de la emisora me pidió que me quedara. 'Es que la que lo hace bien eres tú', me dijo. Mi novio sabía de cine, pero la radiofónica era yo. Y allí estuve un par de años más.

Entre los 19 y los 24 años pasaste seis veces por el quirófano por un tumor abdominal. ¿Cómo te marcó aquello?

Ufff, me marcó absolutamente. Estuve a punto de morirme con veinte años porque entre la primera y la segunda intervención los médicos se descuidaron un poco. Cuando a esa edad, que crees que eres eterno, ves que el riesgo de morir es una realidad, esto marca las cartas de la vida. Y aprendes muchas cosas. Yo estaba a punto de casarme con mi novio con quien iba desde los catorce años. Ya teníamos piso e hipoteca. Y cuando llega la hostia de la salud me doy cuenta de que la vida es efímera y que se debe disfrutar. Y eso te da un plus de valentía. Si no, seguramente, me hubiera casado. En cambio, pensé que, aunque lo quería enormemente, no estaba enamorada. Y, seguramente, él tampoco. La valentía entonces era ser capaz de poner un punto y aparte, y tener claro que las cosas que quería en la vida tenía que perseguirlas yo misma.

Te convertiste, pues, en una persona más valiente.

Cuando crees que puedes perderlo todo, no eres conservador. Es el principio de cualquier revolución. Esto es lo mismo. Y, además, cuando tienes veinte años los padres son muy pesados, mientras que los amigos son los referentes. Y cuando ves que los amigos vienen un día al hospital y no vuelven hasta quince días o un mes después pero los padres están allí limpiándote el culo, dándote de comer, sentados en un sofá durante semanas... entonces entiendes qué significa ser padre y madre, y te das cuenta de que el amor que te dan se extingue con ellos. Y que tú después sólo eres capaz de darlo a tus hijos.

Además de valiente eres hipotensa, tienes la presión arterial baja. El corazón te late más lento de lo normal. ¿Quizá por eso tu periodismo es más reposado que el de otros? ¿En la profesión faltan hipotensos?

(Risas) En todo caso, los hipotensos no se llevan. Desde hace un tiempo se llevan los hipertensos, aunque no ha sido nunca mi estilo. Al final hacemos comunicación como somos. Y a mí me ha dado mejores resultados generar una atmósfera respetuosa, agradable con el entrevistado. Tengo tendencia a dejar que terminen las respuestas. Y si es incapaz de sintetizar, ya aprovecharé una respiración para entrar. Mi periodismo nunca ha sido agresivo, si bien con los años aprendes a ser más incisivo y a discernir las rendijas por donde puedes entrar a un personaje, donde son sus contradicciones.

¿Podemos decir que eres una periodista de radio que a veces ha hecho televisión y, puntualmente, ha escrito?

Me definiría como una comunicadora. Me da igual donde me pongas. A mí la cámara no me impresiona. Una vez resueltos los condicionantes técnicos, mi comodidad en un plató es idéntica a la de la radio. Ahora bien, la televisión actual no se parece mucho a la televisión que empecé a hacer. Por lo tanto, ahora me siento más cómoda en la radio, donde me puedo permitir el lujo, por ejemplo, de estar hablando media hora con el paleontólogo Juan Luis Arsuaga sobre los Homo sapiens. En la televisión actual es impensable, a no ser que lo hagas, de madrugada, en La 2 o en el Canal 33.

Son doce años sin hacer televisión. En Hollywood, las actrices se quejan de que a partir de cierta edad no les dan determinados papeles. ¿En el periodismo pasa lo mismo?

Sí, seguramente. Si bien no es sólo por eso, también por el tipo de televisión que ofrezco. En TVE, mientras ha gobernado el PP he presentado dos proyectos y me dijeron que no. Nadie me ha dicho explícitamente que estaba vetada pero tampoco somos idiotas. A veces, cuando no saben explicarte lo que pasa, sólo hay una explicación. Pero a TV3 también. He presentado un par de proyectos claramente ganadores que podían ir como un trueno, y tampoco. Es que hemos pasado una época complicada...

¿Y crees que en los dos lugares te han vetado por lo mismo?

Al final, en ambos casos, se resume con "no es de los nuestros". Pero a mi edad, no ser "de los nuestros" es una gran suerte. A mí no me llama nadie para pedirme favores políticos. Nadie se fía de mí. Despertar recelos en todos es el buen camino, es una buena señal.

Pero tiene daños colaterales.

La soledad del camino es mucho mayor y, por tanto, la única manera de salir adelante es con la audiencia. Al menos ahora, porque en 1999 me echaron siendo líder de audiencia... pero hoy en día tu libertad se mide con tus resultados.

Según la Federación Internacional de Periodistas, un 50% de las profesionales de la información ha sufrido violencia de género en la profesión. ¿Te has sentido alguna vejada o tratada diferente por el hecho de ser mujer?

¡Claro! ¡Y no una vez ni dos ni tres, muchas veces!

¿Más de joven que ahora?

¡Por supuesto! Mira fotografías mías de cuando tenía veintitantos o treinta años. No era fácil ir por el mundo. No he sido nunca una mujer bandera pero...

...te hacías mirar.

¡Evidentemente! Pero he salido muy bien. Eran otros tiempos en los que incluso las mujeres daban por hecho la paciencia que teníamos que tener para torear depende de qué situaciones incómodas o anómalas.

¿Y en las redacciones donde has trabajado no te respetaban lo suficiente?

Hombre, cuando llegué a Radio Miramar hicieron una apuesta a ver quién se me tiraba primero. Me enteré después. Pero supongo que también pasaba cuando iba un chico nuevo. A estas cosas les doy menos importancia porque éramos un grupo de treinta personas entre 18 y 30 años. ¡Era el reino de la hormona!

Eres muy sincera en las redes, a pesar de saber que te traerá problemas.

Las redes han cambiado mucho las reglas de juego. Sin embargo, no hay que dejarse intimidar. Si lo que pensamos debe ir en función de lo que nos criticarán, mal. Entonces no nos podemos dedicar a este trabajo. Yo 'surfeo' sobre todo esto porque no estoy dispuesta a renunciar a lo que pienso. Tampoco digo siempre lo que pienso ni en todas partes, sé dónde están los límites, aunque intento imponerse me yo misma. La autocensura es la peor de las censuras, ya que haces el trabajo a los que te quieren censurar.

En el tema del Procés has defendido un referéndum pactado, has cargado contra la actuación policial del 1-O, has criticado al Gobierno catalán, etc. Muchos periodistas de medios estatales callan. ¿Es preocupante? ¿Lógico?

Es humano. No puedes pedir heroicidades a la gente. Sin embargo, creo que la mayoría de los periodistas más o menos se han posicionado. Y si no, no soy nadie para juzgarlo.

¿TV3 adoctrina?

La palabra adoctrinar no me gusta porque presupone que el ciudadano es imbécil. Se adoctrina en las parroquias, que hacen catequesis. Por lo demás, el espectador, el lector y el oyente eligen qué quieren mirar, leer o escuchar. Y si un ciudadano practica una inmersión ideológica, vivirá aislado de la realidad y tal vez sólo en verá un fragmento. Esto ocurre en todas partes.

Hace unos años dijiste que en Madrid vivían de espaldas a la realidad catalana.

Hay una relación de Cataluña con el resto de España con puntos de fricción desde siempre. Ahora bien, ni ha sido siempre con esta intensidad ni ha sido toda Cataluña. Y es fundamental no olvidar y no tergiversar la historia. Cataluña fue tanto, o tan poco, franquista como el resto de España. Un pueblo sin formación histórica es fácilmente manipulable. Y hay una manipulación evidente de la historia tanto en Cataluña como en España.

¿Y los medios qué responsabilidad tienen en todo esto?

En la medida en que buscan la rentabilidad, convirtiendo la información en un negocio como cualquier otro, actúan en función de ello. Y descubierto el poder de la información y la comunicación, somos un campo de batalla por intereses políticos y empresariales. Cuando empecé a ir a ruedas de prensa para Radio Miramar era una niña que iba a aprender, mientras que los grandes medios enviaban los jefes de sección.

Ahora mandan los más jóvenes.

Pero es que muchas veces ya no hay ni rueda de prensa. Nos hemos tragado el sapo de las comparecencias sin preguntas. Llegará un momento en que si queremos ahorrar tanto, ya no será necesario que envíen a nadie. ¿Por qué? Si es una comparecencia sin preguntas, no es necesario que vayamos. Estamos yendo hacia atrás. Y es que el debate en torno a los políticos ya no lo hacen los políticos sino los gabinetes de comunicación que al final nos darán la información como ellos quieren que la digiramos.

¿Y tenemos que seguir yendo a las comparecencias sin preguntas?

¿Pero quien se planta? ¿Las empresas? ¿Nosotros? Cuando a un periodista le pagan 800 euros y es autónomo... No se puede pedir heroicidades a los periodistas en precario. Tenemos que intentar que las empresas no sólo actúen con criterio empresarial, sino que asuman su responsabilidad social como medio de comunicación. Pero es muy difícil. Son tiempos complicados, y no sólo para los periodistas. No sabemos dónde estamos. Ni hacia dónde vamos. Todo es líquido.

Esta realidad líquida topa, además, con las fake news. Al recoger el premio José Couso te referiste al "compromiso de la libertad en tiempos de mentiras". Mentiras, sin embargo, ha habido siempre.

Pero circulan a más velocidad. Antes tenías un tiempo para verificarlo. El periodismo está perdiendo la capacidad de contrastar la información y de explicar las máximas verdades posibles. O, como mínimo, de desenmascarar las máximas mentiras posibles.

Muchos programas, como el tuyo, tienen secciones donde desenmascaran las falsedades.

Y la sección triunfa porque lo hacemos en tiempo real. Cada mañana, cuando voy a la radio, no sé de qué hablaremos porque todavía no se ha producido. Pero cuando a las tres y media lo cuento, tal vez ya tiene 30.000 o 150.000 retweets. Por lo  tanto, en cuestión de minutos una fake new se convierte en un monstruo. Y esta bola sólo la aplasta otra que viene detrás, ya que su pervivencia es muy corta. Media hora después ya hay otra.

¿Y todo este montón de mentiras te sobrepasan? ¿O, sencillamente, son parte del escenario en el que vivimos?

Son parte del mundo en el que vivimos. Parece que la verdad ha dejado de ser valiosa. Hay gente que es impermeable a ninguna verdad que no sea la suya. Hemos llegado al convencimiento de que la verdad es según cómo se ven las cosas. Y si les das unos datos, te dicen que son mentira, porque no ratifican lo que piensan. Ahora 'surfeamos' como podemos. Y todo va muy rápido. Por eso hay personas que ya empiezan a borrarse de Facebook, Twitter, etc.

...y apuestan por el periodismo a fuego lento, con información contrastada.

¡Pero pagando! Y lo más doloroso es que este escenario será para la élite. Habrá unas élites bien informadas y luego, el resto. Y llegado a este punto, tal vez alguien podrá pensar que no puede ser que el voto de los que no tienen información y son manipulables valga lo mismo que el de aquellos bien informados. Ya hay un concepto, la epistocràcia, que ya va en este sentido. Volveremos, pues, a estar como años atrás...

Versión en catalán

"La veritat ha deixat de ser valuosa"

periodistes.cat, 28 gener, 2019

Jordi Rovira

Quaranta-dos anys després d’entrar per primer cop en una redacció, Júlia Otero és una periodista reconeguda i guardonada, però també és una veu lliure que sovint incomoda per la seva sinceritat. Filla d’emigrants gallecs, va veure de prop la mort quan era adolescent. Tot plegat, una infantesa i una joventut que la convertiren en una persona valenta i decidida. El seu periodisme també va de cara, tot i que s’allunya dels que aposten per la tensió fàcil i el verb agressiu. Ella prefereix escoltar, deixar parlar, fins a trobar una escletxa per on fer aflorar les contradiccions dels entrevistats.

En quatre dècades de professió has guanyat més de quaranta premis, ara bé, intueixo que el darrer, el José Couso a la Llibertat de Premsa, és especial.

Sí. Per qui l’atorga i pel que representa. Tant la família Couso com el Col·legi de Periodistes de Galícia han fet molt perquè la mort de José Couso, malgrat els quinze anys transcorreguts, no s’oblidi. I han sabut donar a aquest premi una aura especial. Té alguna cosa que no tenen els altres guardons.

Si amb disset anys, quan feies Protagonista, el cine a Ràdio Sabadell, t’expliquen tot el que faries, potser hauries pensat que era una pel·lícula.

Hauria pensat que era ficció. Llavors estudiava COU i no tenia cap perspectiva de dedicar-me al periodisme. El que volia era escriure. Tota la vida m’ha agradat escriure i comunicar-me amb els altres. M’agrada la gent. Sembla una boutade, però crec que per ser un bon comunicador t’ha d’agradar la gent, escoltar-la i tenir interès en allò que pensen. A Ràdio Sabadell, tot va començar a canviar quan el meu xicot va marxar a fer el servei militar i el director de l’emissora em va demanar que em quedés. ‘És que la que ho fa bé ets tu’, em va dir. El meu xicot sabia de cinema, però la radiofònica era jo. I allà m’hi vaig estar un parell d’anys més.

Entre els 19 i els 24 anys vas passar sis cops pel quiròfan per un tumor abdominal. Com et va marcar allò?

Ufff, em va marcar absolutament. Vaig estar a punt de morir-me amb vint anys perquè entre la primera i la segona intervenció els metges van badar una mica. Quan a aquella edat, que et penses que ets etern, veus que el risc de morir és una realitat, això marca les cartes de la vida. I aprens moltes coses. Jo estava a punt de casar-me amb el xicot amb qui anava des dels catorze anys. Ja teníem pis i hipoteca. I quan arriba l’hòstia de la salut m’adono que la vida és efímera i que s’ha de gaudir. I això et dona un plus de valentia. Si no, segurament, m’hi hagués casat. En canvi, vaig pensar que, tot i que me l’estimava enormement, no n’estava enamorada. I, segurament, ell tampoc. La valentia llavors era ser capaç de posar un punt i a part, i tenir clar que les coses que volia a la vida havia de perseguir-les jo mateixa.

Et vas convertir, doncs, en una persona més valenta.

Quan creus que pots perdre-ho tot, no ets conservador. És el principi de qualsevol revolució. Això és el mateix. I, a més, quan tens vint anys els pares són molt pesats, mentre que els amics són els referents. I quan veus que els amics venen un dia a l’hospital i no tornen fins a quinze dies o un mes després però els pares són allà netejant-te el cul, donant-te a menjar, asseguts en un sofà durant setmanes... llavors entens què significa ser pare i mare, i t’adones que l’amor que et donen s’extingeix amb ells. I que tu després només ets capaç de donar-lo als teus fills.

A més de valenta ets hipotensa, tens la pressió arterial baixa. El cor et batega més lent del normal. Potser per això el teu periodisme és més reposat que el d’altres? A la professió falten hipotensos?

(Riu) En tot cas, els hipotensos no es porten. Des de fa un temps es porten els hipertensos, encara que no ha estat mai el meu estil. Al final fem comunicació com som. I a mi m’ha donat millors resultats generar una atmosfera respectuosa, agradable amb l’entrevistat. Tinc tendència a deixar que acabin les respostes. I si és incapaç de sintetitzar, ja aprofitaré una respiració per entrar. El meu periodisme no ha estat mai agressiu, si bé amb els anys aprens a ser més incisiu i a discernir les escletxes per on pots entrar a un personatge, on són les seves contradiccions.

Podem dir que ets una periodista de ràdio que a vegades ha fet televisió i, puntualment, ha escrit?

Em definiria com una comunicadora. M’és igual on em posis. A mi la càmera no m’impressiona. Un cop resolts els condicionants tècnics, la meva comoditat en un plató és idèntica a la de la ràdio. Ara bé, la televisió actual no s’assembla gaire a la televisió que vaig començar a fer. Per tant, ara em sento més còmode a la ràdio, on em puc permetre el luxe, per exemple, d’estar parlant mitja hora amb el paleontòleg Juan Luis Arsuaga sobre els Homo sapiens. A la televisió actual és impensable, a no ser que ho facis, de matinada, a La 2 o al Canal 33.

Són dotze anys sense fer televisió. A Hollywood, les actrius es queixen que a partir de certa edat no els donen determinats papers. En el periodisme passa el mateix?

Sí, segurament. Si bé no és només per això, també pel tipus de televisió que ofereixo. A TVE, mentre ha governat el PP he presentat dos projectes i m’han dit que no. Ningú m’ha dit explícitament que estava vetada però tampoc som idiotes. A vegades, quan no saben explicar-te què passa, només hi ha una explicació. Però a TV3 també. Hi he presentat un parell de projectes clarament guanyadors que podien anar com un tro, i tampoc. És que hem passat una època complicada...

I creus que als dos llocs t’han vetat pel mateix?

Al final, en tots dos casos, es resumeix amb “no és dels nostres”. Però a la meva edat, no ser “dels nostres” és una gran sort. A mi no em truca mai ningú per demanar-me favors polítics. Ningú se’n refia de mi. Despertar recels en tots és el bon camí, és un bon senyal.

Però té danys col·laterals.

La soledat del camí és molt més gran i, per tant, l’única manera de sortir-te’n és amb l’audiència. Com a mínim ara, perquè el 1999 em van fer fora sent líder d’audiència... però avui dia la teva llibertat es mesura amb els teus resultats.

Segons la Federació Internacional de Periodistes, un 50% de les professionals de la informació ha patit violència de gènere en la professió. T’has sentit mai vexada o tractada diferent pel fet de ser dona?

És clar! I no un cop ni dos ni tres, moltes vegades!

Més de jove que ara?

I tant! Mira fotografies meves de quan tenia vint-i-tants o trenta anys. No era fàcil anar pel món. No he estat mai una dona bandera però...

...et feies mirar.

Evidentment! Però me n’he sortit molt bé. Eren altres temps en els quals fins i tot les dones donaven per fet la paciència que havíem de tenir per torejar depèn de quines situacions incòmodes o anòmales.

I a les redaccions on has treballat no et respectaven prou?

Home, quan vaig arribar a Ràdio Miramar van fer una juguesca a veure qui se’m tirava primer. Me’n vaig assabentar després. Però suposo que també passava quan hi anava un noi nou. A aquestes coses els dono menys importància perquè érem un grup de trenta persones entre 18 i 30 anys. Era el regne de l'hormona!

Ets molt sincera a les xarxes, tot i saber que et portarà problemes.

Les xarxes han canviat molt les regles de joc. Tot i això, no ens hem de deixar intimidar. Si el que pensem ha d’anar en funció del que ens criticaran, malament. Llavors no ens podem dedicar a aquesta feina. Jo ‘surfejo’ sobre tot això perquè no estic disposada a renunciar al que penso. Tampoc dic sempre el que penso ni a tot arreu, sé on són els límits, tot i que intento imposar-me’ls jo mateixa. L’autocensura és la pitjor de les censures, ja que fas la feina als que et volen censurar.

En el tema del Procés has defensat un referèndum pactat, has carregat contra l’actuació policial de l’1-O, has criticat el Govern català, etc. Molts periodistes de mitjans estatals callen. És preocupant? Lògic?

És humà. No pots demanar heroïcitats a la gent. Tot i això, crec que la majoria dels periodistes més o menys s’han posicionat. I sinó, no sóc ningú per jutjar-ho.

TV3 adoctrina?

La paraula adoctrinar no m’agrada perquè pressuposa que el ciutadà és imbècil. S’adoctrina a les parròquies, que fan catequesi. Fora d’això, l’espectador, el lector i l’oient trien què volen mirar, llegir o escoltar. I si un ciutadà practica una immersió ideològica, viurà aïllat de la realitat i potser només en veurà un fragment. Això passa a tot arreu.

Fa uns anys vas dir que a Madrid vivien d’esquena a la realitat catalana.

Hi ha una relació de Catalunya amb la resta d’Espanya amb punts de fricció des de sempre. Ara bé, ni ha estat sempre amb aquesta intensitat ni ha estat tot Catalunya. I és fonamental no oblidar i no tergiversar la història. Catalunya va ser tant, o tan poc, franquista com la resta d’Espanya. Un poble sense formació històrica és fàcilment manipulable. I hi ha una manipulació evident de la història tant a Catalunya com a Espanya.

I els mitjans quina responsabilitat tenen en tot això?

En la mesura que busquen la rendibilitat, convertint la informació en un negoci com qualsevol altre, actuen en funció d’això. I descobert el poder de la informació i la comunicació, som un camp de batalla per interessos polítics i empresarials. Quan vaig començar a anar a rodes de premsa per a Ràdio Miramar era una nena que anava a aprendre, mentre que els grans mitjans hi enviaven els caps de secció.

Ara hi envien els més joves.

Però és que molts cops ja no hi ha ni roda de premsa. Ens hem empassat el gripau de les compareixences sense preguntes. Arribarà un moment que si volem estalviar tant, ja no caldrà que hi enviem a ningú. Per què? Si és una compareixença sense preguntes, no cal que hi anem. Estem anant cap enrere. I és que el debat al voltant dels polítics ja no els fan els polítics sinó els gabinets de comunicació que al final ens donaran la informació com ells volen que la digerim.

I hem de seguir anant a les compareixences sense preguntes?

Però qui es planta? Les empreses? Nosaltres? Quan a un periodista li paguen 800 euros i és autònom.... No es pot demanar heroïcitats als periodistes en precari. Hem d’intentar que les empreses no només actuïn amb criteri empresarial, sinó que assumeixin la seva responsabilitat social com a mitjà de comunicació. Però és molt difícil. Són temps complicats, i no només per als periodistes. No sabem on som. Ni cap a on anem. Tot és líquid.

Aquesta realitat líquida topa, a més, amb les fake news. En recollir el premi José Couso vas referir-te al “compromís de la llibertat en temps de mentides”. Mentides, però, n’hi ha hagut sempre.

Però circulen a més velocitat. Abans tenies un temps per verificar-ho. El periodisme està perdent la capacitat de contrastar la informació i d’explicar les màximes veritats possibles. O, com a mínim, de desemmascarar les màximes mentides possibles.

Molts programes, com el teu, tenen seccions on desemmascaren les falsedats.

I la secció triomfa perquè ho fem en temps real. Cada matí, quan vaig a la ràdio, no sé de què parlarem perquè encara no s’ha produït. Però quan a dos quarts de quatre l’explico, potser ja té 30.000 o 150.000 repiulades. Per tant, en qüestió de minuts una fake new es converteix en un monstre. I aquesta bola només l’aixafa una altra que ve al darrere, ja que la seva pervivència és molt curta. Mitja hora després ja n’hi ha una altra.

I tot aquest munt de mentides et sobrepassen? O, senzillament, són part de l’escenari en el qual vivim?

Són part del món en el qual vivim. Sembla que la veritat ha deixat de ser valuosa. Hi ha gent que és impermeable a cap veritat que no sigui la seva. Hem arribat al convenciment que la veritat és segons com es veuen les coses. I si els dones unes dades, et diuen que són mentida, perquè no ratifiquen el que pensen. Ara ‘surfegem’ com podem. I tot va molt ràpid. Per això hi ha persones que ja comencen a esborrar-se de Facebook, Twitter, etc.

...i aposten pel periodisme a foc lent, amb informació contrastada.

Però pagant! I el més dolorós és que aquest escenari serà per l’elit. Hi haurà unes elits ben informades i després, la resta. I arribat en aquest punt, potser algú podrà pensar que no pot ser que el vot dels que no tenen informació i són manipulables valgui el mateix que el d’aquells ben informats. Ja hi ha un concepte, l’epistocràcia, que ja va en aquest sentit. Tornarem, doncs, a estar com anys enrere...


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