Julia Otero: «A Bardem no le hubiera dejado salir de la habitación»

La Razón, 29 de julio de 2009

Texto: Ángeles López

Treinta años en los medios y más de la midad de su vida dedicada a la radio. Julia Otero es la voz que se asoma cada tarde al balcón de Onda Cero para contarnos lo que sucede en el mundo y dejar constancia de su opinión, sin esconderse en la tibieza.

-Renueva en Onda Cero, por dos años... ¿tranquilidad en tiempos de crisis?

-Tranquilidad, más que por tener un trabajo –ofertas no me han faltado–, sino porque el proyecto no ha hecho más que empezar a andar y hay que consolidarlo. Hemos subido en el EGM, pero hay que seguir subiendo...

-¿Habrá cambios?

-Sí. Algunos desaparecen. Las auditorías que hago a los oyentes son vinculantes. Sobre todo, los que resultan indiferentes. Generar afecto o rechazo en los medios es bueno, pero nefasto que no recuerden ni tu nombre...

-¿Y en qué queda la cosa?

-Carlos Alsina no seguirá porque su vida era un infierno debido a los horarios inhumanos.

-¿Se acabó el dúo Pimpinela?

-(risas) Se va en contra de mi voluntad. Pero compartiré la información con Francisco Marhuenda, Arcadi Espada y Pilar Rahola. El espectro ideológico está cubierto.

-«Cuéntanos, dinos lo que va a pasar, cuéntanos»... como cantaban en Jesucristo Superstar.

-Algunos fichajes son: Wagensberg, Julián Casanova, Vidal-Quadras, Celia Villalobos, Najat El Hachmi...

-Hace mucho que no se meten con usted. O le temen o empieza a caer bien.

-Hubo un tiempo, cuando hacía «Las cerezas», que no me dejaban en paz. Coincidió con la llegada de Zapatero al poder y los que querían atacar al Gobierno y la TVE pública se metían conmigo, olvidando que mi fichaje era previo: se hizo en la época de Aznar.

-Carmen Martín Gaite le decía a usted: «Los periodistas van tan deprisa que, aunque quieran, no pueden escuchar».

-Yo procuro que no me ocurra, porque una entrevista no existe si el periodista no escucha. Si se sigue un guión, lo puede hacer un actor.

-Carmen Maura lo hacía genial dirigida por Tola.

-¡Y sin pinganillo para recibir órdenes!

-Como filóloga, ¿qué material literario prepara en la maleta?

-Mi hija, con 13 años, se ha leído la trilogía de «Millenium» y me está animando. Estoy todo el año con lecturas obligatorias de los entrevistados, e intentaré buscar rarezas como la que me estoy leyendo ahora: «Argeo ha Muerto, supongo» de Concha Alós.

-«Cuando se prueba la pasión, ¿se condena uno de por vida a seguir buscándola?» (la pregunta es suya, yo sólo se la reboto).

-La pasión es una droga dura que genera adicción. Pero tiene una vacuna: el paso de los años. Cuando encaras los 50, valoras otras cosas. Yo no he olvidado lo que es la pasión... Está archivada en los mejores momentos de la memoria, pero el paso del tiempo da prioridad a la compañía grata, el apoyo, el amor y, desde luego, el sexo. Mi marido es mi mejor amante... bueno, el mejor amante que he tenido nunca.

-¿Y el transfuguismo de Manuel Delgado, qué le ha parecido?

-Me ha dolido, pero a la gente no se le pueden pedir comportamientos heroicos. Le ofrecieron una alternativa y la SER se llevó a parte de mi gente. Pero la misma lealtad que me tenía a mí, la tiene ahora por Gemma Nierga. Mi programa ha sido una escuela y una fuente de descubrimiento de personajes para los medios. ¡Mira Pablo Motos!

-¿Se puede hacer gala de antitaurina en un país como éste?

-Me trae malas consecuencias porque los oyentes no lo entienden, pero pido respeto. Jamás he ido a los toros... Sólo el vago recuerdo de un estoque en la tele cuando era pequeña, y me ha marcado para siempre... No puedo entender que el sufrimiento de un animal sea un espectáculo.

-Usted se ha declarado manifiestamente de izquierdas... ¿No le trae problemas?

-Bueno, la casa cuando me fichó sabía que sólo era conservadora con el medio ambiente. Soy una persona progresista y eso honra a Onda Cero. Querían diferentes talantes y enfoques...

-Pero, ¿un periodista puede ser un generador de corrientes de opinión?

-Cuando empecé, el periodista se mantenía al margen de la opinión; hoy, el oyente exige compromiso del comunicador, que se «moje» aunque sea para discrepar con él. Todos los periodistas que se dicen independientes son de derechas. Es decir, ¿yo soy de izquierdas y progresista pero ellos son independientes?... ¡Mi independencia es que tengo mi propio criterio!

-¿Es usted tan elegante como parece o tiene un punto macarra?

-Mmm... todos tenemos un punto macarra, sobre todo en la intimidad.

-Cuando le da la gana y porque quiere... ¿Usted qué es?

-¡Feminista!

-En este «momento paritario», ¿queda hueco para ser feminista?

-Es mentira que sea paritario... Aún hay gente en contra de la política de cupos y la paridad. Si no se aplica la discriminación positiva, se aplica la otra: la que nos machaca a las mujeres. No entiendo cómo las mujeres no lo saben ver... ¿Por qué siempre subyace la sospecha de que cuando una mujer llega lejos, es tonta? Como se machaca a las ministras en este país no se machaca a los ministros. ¡No se puede bajar la guardia!

-Amén de Sarkozy, ¿qué entrevistado se le resiste?

-Aznar, cuando fue presidente. Antes sí fue alguna vez a mi programa. Luego, nunca, y no me parece bien: un presidente debe ser entrevistado por todos.

-¿A quién no hubiera dejado marcharse del estudio?

-A Vittorio Gassman. Un seductor brillante con un pensamiento libre. Un transgresor.

-¿Y a Bardem?

-¡A Bardem no le hubiera dejado salir de la habitación! Tiene ese punto canalla que me encanta.

-Dicen que Rajoy gana en la distancia corta, pero que con Zapatero es mejor quedar en panda...

-Los dos ganan en la distancia corta, de veras. Rajoy parece un tipo razonable, honesto, simpático, ocurrente. Y Zapatero, de cerca, parece muy buena persona.

-Partidaria del botox y el recauchutaje.

-Noooooo... Es la venganza del ascenso de la mujer a la vida pública y social: condenarnos a estar jóvenes y delgadas.

-Es que los jóvenes tienen un enorme poder sexual.

-Las mujeres más... Sólo cuando hemos sido capaces de conseguir otros poderes, podemos renunciar a ese. Si sólo tienes el arma de la belleza: cuando llegas a los cuarenta empieza la invisibilidad. A los cincuenta, la opacidad total.

-Usted era menos de Obama.

-¡Sí! Era partidaria de Hillary Clinton. A ver qué pasa con Obama. Un tipo brillante en la Casa Blanca, da tranquilidad.

-Además, es guapo y con voz de tenor.

-Cuando caminaba Bush por esos pasillos, parecía un vaquero con un palmo vacío entre pierna y pierna, ocupado en ¡vete a saber qué! En cambio Obama, avanza bailando, con elegancia. Eso debe corresponderse con un ser benéfico para el mundo.

Un puente que nunca cierra

Sentada en la redacción de Onda Cero la veo venir con las maletas, directa del Puente Aéreo, como recién llegada de un palacio veneciano... Frente a un café, depone todos los puentes levadizos para establecer una relación de correspondencia. La muchedumbre de sus manos no cesa mientras su voz se encarga de adjetivar el mundo y sus alrededores, con nombres y opiniones hurtados a la prisa. La veo alejarse, caminando como si el gran coro de las cosas jaleara sus pasos... Alguien dijo que la elegancia es revolucionaria, yo añado que también es la poesía de las personas inquebrantables.


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