Editorial del lunes 23 de Septiembre de 2002

El año pasado, los organizadores del certamen de Miss Mundo se alegraron de que una mujer de raza negra fuera por primera ver coronada la mujer más guapa del planeta. En aquel momento se habló de integración racial y otros piropos bienpensantes, sin darse cuenta de que aquello implicaba que Nigeria sería el país anfitrión este año. ¿Qué pasa en Nigeria? Pues que el año 99 se instauró la ley islámica, la sharia, la ley por la cual Zafia Husseini y Amina Lawal fueron condenadas a morir lapidadas. Las dos por adúlteras. La presión internacional hizo que se absolviera a la primera, mientras que Amina aún está sentenciada a morir a golpes de piedra. Eso sí, cuando acabe de amamantar a su hija, de aquí a dos años.

En definitiva ha producido una situación incómoda para los organizadores, de manera que se ha empezado a hablar de boicots para parte de algunos países. 

Francia, Dinamarca, Noruega... y otros países ya han anunciado el retiro del concurso. España, de momento, mantiene los planes, mientras Amnistía Internacional no pide el boicot, pero lo ve con simpatía.

Es curioso que un concurso en que un centenar de mujeres son valoradas como si fueran ganado de lujo, sea el marco donde se reivindiquen los derechos de las mujeres. Una paradoja digna de estudio.

Bona tarda. Comença La Columna.


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