Editorial del martes 17 de Septiembre de 2002

200 expertos en Derecho Canónico de toda España asisten en Badajoz al Simposio de Derecho Matrimonial de la Iglesia.

El obispo instructor del Tribunal de Mérida-Badajoz, José Gago, dijo ayer claro y en castellano que los maltratos dentro del matrimonio no son causa de nulidad, con el contundente argumento de que se trata de un hecho posterior al sacramento.

Alertados por esta información, los periodistas que esta mañana hacían el seguimiento de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal Española, han preguntado por el tema al portavoz oficial de la Iglesia Española. Y Monseñor Asenio no sólo no ha desmentido al obispo extremeño, sino que ha valorado como “absolutamente lógico y normal que los maltratos, sobrevenidos después de contraer matrimonio, no sean causa de nulidad”.

Muchas de las 40 mujeres muertas este año por las palizas de sus mártires estaban en trámites de separación. Ignoramos cuántas eran creyentes y practicantes católicas que habrían aspirado a la nulidad canónica.

Tampoco sabemos si su cuenta corriente les habría permitido tal aspiración, pero queda claro, por parte de la Iglesia, que los verdugos tenían todo el derecho canónico a continuar siendo sus mártires.

¿No hace falta decir nada más, verdad?

Bona tarda. Comença La Columna.


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