Editorial del lunes 24 de Septiembre de 2001

Hoy es día de Fiesta Mayor en Barcelona, a pesar de que nosotros, como el resto de Cataluña, trabajamos, y levantaremos una Columna más festiva, un poco contagiada del espíritu lúdico que nos envuelve.

Aprovechar la fiesta patronal para hacer algunas reflexiones puede parecer inadecuado, pero el arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, lo ha hecho esta mañana con valentía y convicción.

Ante Jordi Pujol y Joan Clos, hoy por cierto invitado nuestro, el arzobispo ha lamentado el trato dado a los inmigrantes y ha recordado que ya Cervantes en el Quijote describía Barcelona como "hospital de los pobres y albergue para todos".

En unos momentos en que tanto se habla de las inversiones multimillonarias de la iglesia, escuchar monseñor Carles tomando la voz de los olvidados por la historia es, además de cristiano, reconfortante.

Esperamos que el arzobispo no haya predicado en desierto.

Bona tarda. Comença La Columna.


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