Editorial del martes 18 de Septiembre de 2001

Los responsables de Gescartera quizás pensaron el martes pasado que el mundo se acababa y que ya pagaría en el Cielo sus cuentas de la Tierra. Ciertamente, la estafa más colosal de nuestra democracia desapareció de los medios de comunicación españoles, igual que los 20.000 millones de pesetas que sus gestores perdieron o desviaron a paraísos poco celestiales.

La atención informativa, pero, va recuperando el pulso de la normalidad. Por eso es lógico que nos ocupemos todos juntos otra vez de este pequeño rincón del planeta, y en concreto, de la Cueva de Alí Babá. Hablaremos en seguida.

Es curioso que una directora general de juventud, la de Castilla - la Mancha, dimita porque confesó en una entrevista que fuma marihuana cuando tiene migrañas, y que la presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores no lo haga aunque su nombre haga venir dolor de cabeza a los inversores de bolsa.

"¿QUOSQUE TANDEM, CATILINA, ABUTERE PATIENTIA NOSTRA?"

Es decir, ¿Hasta cuando abusarán de nuestra paciencia? 

Bona tarda. Comença La Columna.


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