Editorial del viernes 14 de Septiembre de 2001

Las cifras que explican las tragedias no son nunca elocuentes. Todo lo que se puede contar por miles, y millones dice poca cosa si no ponemos caras y nombres, y historias particulares.

Albert Camus explicaba en su novela "La Peste", que no es fácil imaginar la tragedia que supone una guerra, que no sabemos qué representa la muerte a partir de un cierto número. La cosa cambia dice Camús, cuando ponemos caras y nombres al dolor.

Es lo que nos pasa en las últimas horas. La televisión nos enseña rostros, historias y voces. Este es un material muy sensible, una fibra muy delicada.

El periodista se ha de acercar con respeto y de puntillas. Ojalá en los próximos días, los que nos dedicamos a la comunicación, no abandonemos el pudor y la medida.

Bona tarda. Comença La Columna.


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