Editorial del Viernes 7 de Septiembre de 2001

Pilar Miró, seguramente la mejor directora general de la televisión pública española de la época democrática, tuvo que soportar un auténtico calvario y escarnio público por cuatro vestidos comprados a cargo del Estado. El verdugo de Pilar Miró es el hombre que hoy lleva relojes de oro, regalo de Gescartera. Luis Ramallo, ex diputado del PP, apartado rápidamente de la luz pública en cuanto ganaron las elecciones, es hoy un personaje incómodo para el partido, que hace de notario mientras se mira la hora en el Rolex, de 2 millones de pesetas.

"Tirar de la manta" es una expresión que él utilizaba a menudo. Es lo que pasa ahora.

Parece que la directora de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la señora Pilar Valiente, también aceptó regalos de Gescartera. Un pañuelo de seda, una bolsa y un portafolios....

No eran del SEPU, sino de Hermes, una de las marcas más caras y lujosas del mercado.

Esta señora, halagada por los responsables de una de las estafas más colosales de la época, es aún la máxima responsable de velar por los inversores españoles en bolsa.

Hay una fábula muy oportuna para esta situación: la zorra que quería cuidar a las gallinas.

Bona tarda. Comença La Columna.


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