Editorial del martes 4 de Septiembre de 2001

Las tintorerías no limpian. La OCU ha llegado a esta conclusión después de haber hecho un estudio exhaustivo sobre el tema a lo largo del Estado.

Nada más una tintorería de cada cinco devuelve la ropa bien limpia y planchada. El resto deja recuerdos inexorables como ahora un lamparón de aceite, una mancha de cereza o una medallita de chocolate.

En rueda de prensa, la OCU, ha dado más detalles; una especie de mapa geográfico de la tintorería.

Si, por ejemplo, la Mónica Lewinsky llevara su vestido azul, con aquella mancha internacional e histórica, a una tintorería de Bilbao, no quedaría ni rastro de Bill Clinton. En cambio, si la becaria escogiera un establecimiento de Palma o de Valencia, volvería a tener en su armario el negro recuerdo, quiero decir, el recuerdo blanco, de sus estancias en la Sala Oval.

La información puede parecer menor, pero como saben muy bien las amas de casa e, incluso, los hombre como es debido, cada vez es más frecuente encontrar en las etiquetas de la ropa la fatídica cruz que prohíbe limpiarla con agua. La ropa sucia ya no siempre se puede limpiar en casa.

Bona tarda. Comença La Columna.


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