Editorial del miércoles 31 de Octubre de 2001

La Generalitat ha abierto un expediente sancionador a un "mosso d'esquadra" de Girona porque, en los pasillos de la comisaría, dijo "churri" a una compañera de trabajo con la que había tenido una relación sentimental. En la institución se propone una suspensión de trabajo y sueldo de 16 días.

Antes de que nadie se lleve las manos en la cabeza y piense que la expresión "churri", ni que sea dicha a gritos en medio de una comisaría, no justifica la sanción, les podemos explicar otros detalles del caso.

El mosso y la mossa habían sido pareja. Después de varias peleas, la relación terminó, pero en el transcurso de una de estas peleas el mosso sacó la pistola reglamentaria.

Ella, como es lógico, denunció los hechos a sus superiores y estos abrieron una investigación. Cuando lo supo, el mosso envió al móvil de su ex un bonito mensaje en el que, además de calificarla de "puta" y "zorra", la amenazaba con que lo pagaría caro. Fue días después cuando, al coincidir en la comisaría, él dijo en voz alta y con voluntad ofensiva que "su churri" le había denunciado.

Esta es la historia. Y nosotros nos preguntamos: ¿No es bastante más grave sacar la pistola en una discusión que decir "churri"?

¿Cómo es que no hay castigo ni propuesta de sanción por el primer hecho y sí por el hecho menor del "churri"? ¿16 días de trabajo y sueldo son suficientes? ¿Podemos confiar en un mosso que saca el arma durante una discusión con la novia?

Puede que sea un buen chico que tuvo un mal día... Pero estamos un poco hartos de leer noticias de "malos días" de personas a las cuales, generosamente, se le dan segundas y terceras oportunidades.

Bona tarda. Comença La Columna.


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