Editorial del lunes 29 de Octubre de 2001

¿Recuerdan el famoso escándalo del lino?

Empresarios agrícolas de las dos Castillas, la mayoría próximos al PP, cobraron subvenciones millonarias de los fondos europeos para unas plantaciones que servían nada más para esto, para cobrar buenos dineritos. El problema era, después, hacer desaparecer toda la producción, que o bien era almacenada o, directamente, quemada.

El fraude en el asunto del lino, que provocó alguna dimisión menor, hizo pronunciar a la entonces ministra Loyola de Palacio, el compromiso solemne de dimitir si la estafa quedaba demostrada.

Demostradísimo el fraude, la Unión Europea ahora quiere recuperar el importe total de las ayudas comunitarias. Hablamos de 21 mil millones de pesetas que, obviamente, habrán hecho crecer las cuentas corrientes de muchos empresarios.

Algunos, los que son menos, no estafaron, pero los otros, sí.

Ahora el gobierno español intenta que la multa sea rebajada. En lugar de 21 mil millones, intentan que la cifra no suba de 6 mil. Pero, ahora viene el escándalo... Tanto si es una cantidad como la otra, no crean que serán los estafadores, los que devuelvan el dinero. ¿Se lo imaginan? El pago se hará a cuenta de los presupuestos generales del Estado, es decir, a cuenta de nuestros bolsillos. Nada nuevo, pero escandaloso.

Bona tarda. Comença La Columna.


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