Editorial del jueves 25 de octubre de 2001

Motos, segunda parte.

Ayer explicábamos a esta hora que una votación en el pleno del congreso de los diputados decidiría si los menores podrán ir o no de paquete en la moto. También les hicimos "cinco céntimos" del lío de Convergencia, primero proponiendo la prohibición absoluta y después -ayer- intentando desesperadamente flexibilizar el texto de la nueva ley. No es por fastidiar gratuitamente al electorado.

El resultado sólo puede producir perplejidad. La única manera de explicarlo es encabezando la noticia de aquello de: "El saben, aquell que diu...? ¿Saben qué decidieron los señores diputados? Que los niños de 6 a 12 años sólo pueden ir en moto si van a la escuela. ¿El destino de un viaje varía la peligrosidad del trayecto? ¿Si en lugar de ir a la escuela, los niños van de paquete a casa de la abuela, el peligro es superior? Sugerimos a los señores diputados que extiendan su sentido del humor a otros apartados de la nueva ley viaria. Por ejemplo: un conductor que circule a más de 80 por un casco urbano se le retira el carnet excepto si lleva corbata. Si alguien sobrepasa de 180 por la autopista, deberá de cantar una canción de Los Chunguitos a los mossos d'esquadra.

El teléfono móvil se prohíbe excepto que se utilice para hablar con una línea erótica...

¿Por qué conformarse con una sola burrada?

Bona tarda. Comença La Columna.


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