Editorial del jueves 18 de Octubre de 2001

Hoy no hablaremos de la moción de censura, ni del Ántrax, ni de Gescartera, porque no lo vemos claro.

Lamento si les decepciono, pero les he de comunicar que soy víctima de una lesión ocular que me impedirá mirar abiertamente y directamente a cámara. No hay segundas intenciones ni ningún gag por descubrir. Espero no llorar y, en todo caso, si se me escapa alguna lagrimita no la atribuyan ni a la emoción por la intervención de Artur Mas en el Parlament de Catalunya, esta mañana, ni por la intervención de José María Aznar en el Congreso, para explicar la participación española en la guerra.

Bona tarda. Comença La Columna.


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