Editorial del martes 16 de octubre de 2001

¿Se imaginan que alguien les pregunta cuántos metros cuadrados tiene su casa y ustedes responden que 90 o 500?

¿Puede alguien contestar a la de pregunta de cuántos hijos tiene que tiene 2 o 7?

¿Alguna persona responde que gana 80 mil pesetas o 850 mil?

¿Puede decir alguien, si no es para referirse a aquel chiste..., que ha ido a Venecia 4 o 5 veces y que a París, una o ninguna?

Bien pues, esta mañana el antiguo inspector de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Jesús Ibarra, ha explicado a los diputados que el tema de Gescartera es tan surrealista e insólito que una vez el obispado de Valladolid le contestó que no sabía si la inversión que habían hecho a la agencia del señor Camacho era de 30 millones o... de mil!!!

Puede que al obispado de Valladolid no le venga de aquí, pero como dice el escritor Juan José Millas, esperemos que el voto de castidad lo cumplan mejor que el de la pobreza. Ya lo dijo el Santo Padre hace unos días: La iglesia tiene que ser pobre para ser creíble.

Bona tarda. Comença La Columna.


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