Editorial del miércoles 3 de Octubre de 2001

Un chiste muy viejo reproduce una conversación de dos personas dentro de un coche.

-Ve con cuidado, -le dice uno a otro-, que si nos para la poli verán que vamos borrachos y no tenemos carné de conducir.

-¡Sobre todo hoy! –contesta el otro- que llevamos un coche robado...

Bien, la realidad, como siempre, supera no ya la ficción, sino incluso los chistes.

Esta mañana, la policía municipal d’Aravaca ha detenido un autobús de transporte escolar porque estaba en mal estado: una ventana medio rota y una rueda vieja que era completamente lisa. Cuando han hablado con el conductor, se han encontrado que iba bebido y tenía síntomas de somnolencia. El hombre no ha podido presentar la documentación porque no tenía carné de conducir. Y, por si todo esto no superara el chiste, resulta que es de Ucrania y no tiene permiso de trabajo ni de residencia.

La empresa de transporte escolar ha precisado que ellos son gente seria y que, hoy, excepcionalmente, se habían visto obligados a subcontratar este servicio.

A ver si nos entendemos. Duros por cuatro pesetas, no hay. Contratar un inmigrante sin papeles es infinitamente más barato que hacer las cosas bien. Después no entendemos cómo es que llegan ilegalmente tantas personas a nuestro territorio. Siempre hay empresarios sin escrúpulos para darles trabajo. Traficar con miseria, a muchos, les resulta muy rentable.

Bona tarda. Comença La Columna.


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