Editorial del miércoles 28 de Noviembre de 2001

Ya está a punto de comenzar la Feria del Abeto de Espinelves. Un millón de árboles se arrancarán de la tierra donde han nacido, y se llevarán a los mercados y las ferias.

Adornarán hogares catalanes y españoles: En España, 6 de cada 10 abetos de Navidad salen de los campos de cultivo de las Guilleries-Montseny, a caballo de las provincias de Barcelona y Girona.

Es un buen momento para recordar que ir al bosque a arrancar un abeto está penalizado con una multa de 50.000 pesetas, y que el único método legal para su producción es el que los cultivadores llaman "granjas de abetos".

La Asociación catalana de cultivadores ha explicado esta mañana que la gente quiere cada año árboles más grandes y de más calidad... esto debe ser una buena noticia para el negocio, pero seguro que no tanto para los abetos.

Sea como sea, queremos aprovechar la ocasión para recordar que el árbol es un ser vivo y que, en la medida que podamos, deberíamos hacer el esfuerzo de intentar salvarle la vida, una vez desnudado de las lucecitas, lazos y bolas que soportó durante todo un mes.

Incluso aquellos que se ganan la vida con los árboles deben sufrir cuando los ven abandonados en cualquier esquina la mañana siguiente a reyes.

Llevarlos a la montaña, hacer un agujero e intentar que sobrevivan es un esfuerzo que reconforta. A menudo mueren, pero los valores que transmitimos a nuestros hijos cuando lo hacemos, puede que pervivan.

Bona tarda. Comença La Columna.


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