Editorial del martes 27 de Noviembre de 2001

La condición humana no deja de sorprendernos cada día. De entre las múltiples combinaciones que se pueden producir en una sola persona, la del "jugador de lotería" con superstición, produce auténticos monstruos. Inofensivos, pero monstruos.

Este año el número 11.901 ya ha agotado las 160 series, repartidas en 4 administraciones de lotería. Dos de ellas, por cierto, en Cataluña.

¿Adivinan por qué? Once del nueve del 2001, día del atentado a las Torres Gemelas... es decir... 11.901.

Los empleados de las 4 administraciones, no sabían, hasta hace pocos días, por qué gente de toda España llamaba constantemente para pedir un número que, más bien, era un número feo, "rarito"; uno de aquellos que los loteros dicen que no tiene una venta fácil.

La liebre la levantó un señor de Madrid que, al llamar por teléfono, pidió directamente unos décimos de Bin Laden...

En la administración de Gijón, donde también han ido a parar varias series, la clientela ya lo conoce como "el número de los terroristas"... y que, agotado como está desde hace días, los vendedores ya han desarrollado un cierto sentido del humor para contestar las peticiones.

-¿Tiene el número de Bin Laden?

-No señor, no lo tiene ni la CIA, les contestan.

Lo que decíamos: La condición humana. Después de una gran desgracia, nos gusta creer en una gran compensación.

Pero, desgraciadamente, ni por la una ni por la otra, nunca tenemos los números. Toca o no toca.

Bona tarda. Comença La Columna.


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