Editorial del miércoles 21 de noviembre de 2001

Cada vez que subimos a un coche tenemos una probabilidad de entre 125 de tener un accidente.

Eso no quiere decir que si vamos en coche 124 veces, nos peguemos una piña en la que hace 125, claro.

Ayer, un profesor de psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, presentó un estudio americano en el cual se constata que volar en avión comercial es 8 veces más que seguro que ser peatón; 4 veces mejor que viajar en tren y, atención!!, 6 veces más seguro que vivir en pareja. Se refiere, cómo no..., a la violencia doméstica. 

La estadística es americana, pero, en el caso de los terroristas domésticos, -maridos, novios o amantes-, seguro que es perfectamente homologable a la española, si no es que la superamos.

El 25% de la población manifiesta fobia o miedo a volar, mientras que el porcentaje de temerosos -mejor dicho temerosas- al matrimonio ni se conoce ya que no se hacen estudios.

Curiosamente, el motivo de difundir estas conclusiones no es la lucha contra los parricidas o los asesinos domésticos en general, sino la de contrarrestar el miedo creciente por los aviones como medio de transporte.

Por ejemplo, el hombre de Valencia que ayer mató a puñaladas a su mujer y a sus tres hijos, forma parte de la estadística pero no parece importarle a nadie. 

Estos "Bin Ladens" tienen el detalle de matar en casa y a los suyos.

Bona tarda. Comença La Columna.


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