Editorial del miércoles 22 de Mayo de 2002

Berta es una señora de 66 años, vecina de Lleida y amante del esquí que en enero del año 99 bajaba como tantas otras veces las pistas de la estación de Port Ainé.

Lo hacía tranquila y con preocupación, como seguramente corresponde a una persona de su edad, cuando fue embestida por un joven de Barcelona que esquiaba -según la sentencia judicial conocida hoy- a gran velocidad y de manera temeraria.

¿Consecuencias? A Berta le rompieron las piernas, fue evacuada al hospital Arnau de Vilanova de Lleida, la intervinieron quirúrgicamente y estuvo de baja cerca de un año y medio.

Hoy, el juzgado de Tremp ha condenado al joven esquiador de Barcelona a indemnizar con 19 mil euros -unos 3 millones de pesetas- a la señora de Lleida.

Sinceramente, no nos parece una cifra desorbitada, al contrario, quizá es la única manera de hacer tomar conciencia a los intrépidos esquiadores que bajan las pistas como si fueran nada más para ellos.

Esta actitud, además de insolente, es incívica y sobretodo, peligrosa. Si este chico acaba pagando, quizá cuando vuelva la temporada blanca, habrá aprendido la lección.

Bona tarda. Comença La Columna.


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