Editorial del jueves 16 de Mayo de 2002

Hace unos días se ha publicado en Finlandia el resultado de una investigación exhaustiva realizada sobre el pueblo SAMI, el pueblo de Santa Claus, es decir, los habitantes de Laponia.

Las conclusiones son éstas, y ya les digo que no pienso añadir ningún comentario:

Las mujeres que dan a luz a criaturas del sexo femenino, ven ligeramente alargada su esperanza de vida, mientras que un hijo del sexo masculino acorta la vida de la madre una media de 34 semanas. No crean que el estudio está falto de rigor. Han examinado los certificados de nacimiento y de matrimonio del pueblo Sami de dos siglos enteros para llegar a esta conclusión: quizá es casualidad, pero la mayoría de las mujeres que criaron más niños que niñas murieron antes.

Según el biólogo que ha dirigido el estudio, podría haber razones biológicas: dice que es más difícil gestar un macho que una hembra, y que la testosterona producida por el niño inhibe más el sistema inmunitario de la madre, susceptible, pues, de contraer diferentes enfermedades.

Finalmente, afirma el investigador que los niños en general ponen más nerviosas a sus madres que las niñas.

Eso cuando son pequeños... cuando son grandes... Bien, el estudio no se pronuncia al respecto.

Bona tarda. Comença La Columna.


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