Editorial del martes 14 de Mayo de 2002

¿Una madre ha de ir a la prisión si sus hijos adolescentes no quieren ir a la escuela?

Puede parecer una medida extrema, pero es lo que ha pasado en Gran Bretaña. Una madre de 5 hijos que no conseguía que sus dos hijas mayores de 13 y 15 años dejaran de hacer “campana” ha sido condenada a 60 días de prisión.

El gobierno de Tony Blair ha tomado como prioridad acabar con el absentismo escolar modificando una ley que ahora ha permitido a este juez encerrar en prisión a una mujer. Que pague ella por la rebeldía de sus hijas. Los defensores de esta posición drástica afirman que, cuando todo fracasa, se ha de recurrir a los castigos ejemplares. En efecto, las dos chicas, que ahora viven solas a cargo de una hermana un poco más grande, están tan afectadas por el castigo a la madre que no han dejado de ir a la escuela cada día.

Los detractores, en cambio, se preguntan si una solución tan traumática es la única que se podía adoptar, y más teniendo en cuenta que la mujer tiene 5 hijos y todos están a cargo suyo.

Que habitualmente pagan justos por pecadores es una evidencia... que los padres han de hacerse responsables de los hijos también. Pero, ¿puede el Estado llegar a este grado de beligerancia porque dos chicas no vayan a clase? ¿Qué deberían de hacer pues, si fueran menores delincuentes? ¿Deberían ir a la prisión los padres de adolescentes ladrones, violentos, o causantes de destrozos diversos?

Freud decía que llega un momento en la vida en que todos los jóvenes quieren matar al padre. Lo que no sabemos, es si la justicia los ha de empujar.

Muchas dudas. A veces pasan cosas de las cuales no sabemos qué pensar.

Bona tarda. Comença La Columna.


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