Editorial del lunes 6 de Mayo de 2002

El fiscal general del Estado ha decidido que el fiscal jefe del Tribunal de Castilla y León abandone el caso del alcalde de Ponferrada y su presunto acoso sexual. El interrogatorio vejatorio a que sometió a Nevenka Fernández y las posteriores declaraciones a los medios de comunicación -del tipo “sostenella y no emmendalla”- han provocado esta decisión, absolutamente imprescindible.

El Sr. García Ancos, pues, se ve forzado a abandonar el caso, aunque en el mismo día que le abrieron diligencias informativas dijo, muy seguro, que esto habitualmente suele acabar en nada.

La segunda mala noticia para el Sr. Fiscal en jefe de Castilla y León sería que las cajeras de Hipercor se querellasen en su contra. Están pensando si las palabras de García Ancos, considerando que las empleadas de Hipercor tienen que aguantar que les toquen el culo por el pan de sus hijos, pueden ser o no objeto de recriminación legal. Ni las cajeras del súper, ni una concejal, ni ninguna mujer, tienen que aguantar que nadie les toque nada...

La solución no es, como sugería García Ancos, que ellas se vayan a casa, si no lo pueden soportar, sino que los delincuentes sean castigados. ¿Alguien le recrimina a la víctima de un robo que se deje robar? ¿En algún otro delito se ataca a la víctima en lugar del presunto delincuente?

El problema es que este señor sólo abandona el caso, no la administración de justicia. ¿Qué pasará cuando la víctima sea una desconocida y los medios de información no estén encima?

Bona tarda. Comença La Columna.


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