Editorial del miércoles 20 de Marzo de 2002

La imagen desoladora de más de mil personas kurdas, niños, hombres y mujeres, desnutridos, sucios y muchos enfermos, a bordo de un barco que huía de la miseria, ha sido una de las imágenes más impactantes de los últimos días.

La ONU estudia si estas personas pueden recibir trato de asilo político, ya que proceden de un país, Irak, donde los kurdos están perseguidos.

Mientras las Naciones Unidas piensan que se puede hacer, el ala más facha del gobierno de Berlusconi ya dicho su correspondiente comentario.

Recordemos que los kurdos están en territorio italiano después de su penosa llegada a las costas de Sicilia.

Umberto Bossi, líder de la Liga Norte y socio de gobierno del señor Silvio, ha tenido la brillante idea de hundir el barco de los kurdos “para dar ejemplo” a otros que quieran hacer lo mismo.

Lo que debe lamentar este caballero de extrema derecha es que los kurdos ya no estén a bordo, que sería todavía una manera más definitiva de aplicar una ley de extranjería que el señor Bossi juzga del todo insuficiente.

El otro partido que forma parte del gobierno italiano es la Alianza Nacional del señor Fini, denominada postfacista -por cierto, no sabemos por qué “post”- ha pedido también la repatriación urgente de todos los inmigrantes.

¿Qué dice Berlusconi? Parece que nada. El primer ministro sigue, dicen, con diarrea.

Como las que tenemos nosotros cuando pensamos en qué manos está, a veces, el mundo civilizado en que vivimos.

Bona tarda. Comença La Columna.


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