Editorial del martes 19 de Marzo de 2002

Hay un tópico en periodismo que dice que no es noticia que un perro muerda a un hombre sino que un hombre muerda a un perro. Aun así, en las ultimas semanas que los perros muerdan sí que ha sido noticia: el caso más salvaje, el de un hombre en Gijón que ha perdido los dos brazos al ser atacado por el pitbull de su vecino.

Veterinarios, defensores de los animales y ecologistas denuncian estos días que la legislación que se puso en marcha en 1999 ha fracasado. Estas leyes se hicieron en un momento de mucha alarma social por los ataques de perros peligrosos y prohibían, entre otras cosas, que menores de 16 años o gente con antecedentes penales puedan tener perros de determinadas razas, que se los adiestre para el ataque o que vayan por la calle sin atar.

Estas asociaciones -veterinarios, defensores de animales- dicen que la ley se hizo para frenar la alarma social, de cara a la galería, pero no hay medios para hacerla cumplir. Reclaman que se cree un cuerpo de policías locales, especializados y que se controle periódicamente la salud y el comportamiento de los perros, algo así como una ITV canina.

Las asociaciones de protectores de animales también están preocupadas, y con razón, por la posibilidad de que esta ola de noticias cree una psicosis que haga aumentar, más aun, el abandono de animales, sobre todo ahora que se acerca el verano.

El animal más peligroso y más imprevisible es el hombre, aunque lo paguen algunas bestias hechas a imagen y semejanza suya.

Bona tarda. Comença La Columna.


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