Editorial del jueves 14 de Marzo de 2002

A parte de la cumbre, esta semana es también una semana de celebración para nosotros, porque estamos a punto de hacer La Columna número 300.

Mañana haremos la cima, es decir, una cifra redonda que siempre invita a hacer alguna reflexión. Les confesaré una cosa de aquellas que representa que no se debe decir nunca, pero ya me conocen.

Cuando comenzamos no estábamos nada seguros de que llegaríamos hasta aquí. El planteamiento de una tarde diferente, con contenidos a menudo considerados poco mayoritarios, y por otro lado la ausencia de temas y personajes que teóricamente interesan a todos, todos estos motivos, nos hacían moderar el optimismo con el que siempre se pone en marcha un proyecto.

300 Columnas más tarde no es fácil encontrar los adjetivos que expliquen cómo estamos de contentos. Porque, lo estamos mucho. Hay pocas cosas que den tanto gusto como trabajar con ganas, y saber que, aquellos por los que trabajas, también nos siguen con ganas.

No les diré que ustedes son formidables, porque es una afirmación que huele a naftalina, pero no me puedo quedarme sin agradecerles que nos permitan hacer el programa que queremos.

No hay ningún tango que diga "300 Columnas no son nada"... pero hay un bolero que dice "tanto tiempo disfrutamos de este amor, nuestras almas se acercaron tanto así, que yo guardo tu sabor... pero tú llevas también... sabor a... TV3".

Bona tarda. Comença La Columna.


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