Editorial del miércoles 5 de Junio de 2002

La estadística no es una ciencia exacta. Ya lo saben, el ejemplo aquel del que se come un pollo entero y el otro, ninguno, y cuando interviene la estadística resulta que cada uno se ha comido la mitad. Quizá no es una ciencia exacta pero es una herramienta imprescindible para hacer retratos de la realidad.

La última fotografía estadística que nos llega a las manos, concluye que a las personas mayores discapacitadas las cuidan en un 40% las hijas. Nada más un 6% de los hijos se ocupan de los padres mayores cuando llega el momento de devolverles una parte del tiempo y dedicación que ellos han entregado generosamente. La diferencia de porcentaje es brutal (40%, hijas, 6%, hijos), y no estamos seguros de que en el caso de los hombres, no sean finalmente sus mujeres y no ellos quienes cuiden a las suegras.

Eso que pasa aquí, suponemos que aún con más razón debe suceder en otras sociedades, por ejemplo, en India. Pues bien, no queremos ni pensar los terremotos sociales, y no hablemos de los morales, que puede provocar el asesinato masivo de criaturas de sexo femenino. La UNICEF cifra en 10 mil los infanticidios anuales de niñas en India, una cifra que hace estremecer, y aún más si tenemos en cuenta que no incluye los abortos selectivos por razón de sexo. Tanto es así que el gobierno hindú acaba de prohibir por ley que las embarazadas se hagan ecografías. Hay lugares donde ser mujer es un calvario antes de nacer.

Bona tarda. Comença La Columna.


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