Editorial del lunes 25 de Febrero de 2002

Esta mañana, los pensionistas catalanes se han concentrado en la Plaza de Sant Jaume. Las viudas de la Asociación Ciudadana por los Derechos de las Mujeres, califican de vergonzoso el incremento de un miserable 1% que el gobierno español tiene previsto aplicar a las pensiones a partir del mes de Abril.

No es la primera vez que hablan de los derechos pisados de miles de mujeres de cierta edad, que siguiendo la tradición de la época lo dejaron todo para dedicarse al marido y los hijos. Cuando se quedan viudas, estas mujeres pasan a depender de los hijos, si es que los hijos se lo pueden permitir, porque con 40.000 pesetas no hay suficiente ni para malvivir.

El año pasado, el gobierno de Aznar, después de recibir 730 mil firmas de viudas de todo el Estado, prometió un incremento considerable, del cual obviamente ya no se acuerda.

Si hay algún gobierno que debería arreglar las pensiones de viudedad, ese es un gobierno conservador, el que defiende “la mujer-mujer”, es decir, la esposa, madre y depositadora de todas las esencias familiares. No tiene justificación de ninguna manera que un hombre jubilado cobre el 100% de la pensión, mientras que se condena a su viuda a subsistir con el 45%.

Ana Botella, que tiene tanta influencia sobre su marido y, según el PP, tanto de futuro, debería de recomendar al presidente que hiciera alguna cosa por aquellas mujeres, que como ella, pero sin sus recursos, han optado por ser señora de.

Bona tarda. Comença La Columna.


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